jueves, 10 de abril de 2014

SILLERÍAS DE CORO (VII)

De la sillería de coro de la Catedral de Ciudad Rodrigo.
"Drôleries", Frisos y Misericordias.
Misericordias (I).


Cuenta el relato que el rey Eetes dijo a Jasón que le dejaría llevarse el "vellocino de oro" si antes uncía a los dos toros que lo custodiaban y araba un campo con ellos arrojando sobre los surcos unos dientes de dragón que Atenea le había confiado. Medea, la hija del rey, que se había enamorado de Jasón le entregó una pócima mágica para que no le hicieran daño los toros monstruosos y Jasón tras uncirlos lanzó sobre los surcos hechos en la tierra los dientes de dragón; de ellos brotaron cientos de hombres armados que se lanzaron contra el héroe, pero éste, siguiendo los consejos de Medea, tiró una piedra entre ellos y los ejércitos se enfrentaron entre sí. Para el conservador del British Museum que escribió el texto que acompaña la presentación del grabado "Combate de hombres desnudos" de Antonio Pollaiuolo esta es la historia que describe la ilustración; para el conservador del Museo de Cleveland donde se guarda una primera prueba del grabado probablemente éste tan sólo sea un estudio estético con intención académica creado para presentar una serie de imágenes del cuerpo humano en diversas poses. En una de las misericordias de la sillería del coro de la catedral de Ciudad Rodrigo se ha representado a un guerrero con escudo en su mano izquierda  y lanza en la derecha, la melena suelta y gesto fiero.
Fue Isabel Mateo Gómez quien señaló que cinco misericordias de Ciudad Rodrigo estaban inspiradas en el grabado de Pollaiuolo "La Batalla de los Gigantes" -o quizás sea mejor decir en el grabado "Hércules y los gigantes" siguiendo a Pollaiolo  de acuerdo con la denominación del Harvard Art Museums o del British Museum- obra de éxito extraordinario y considerada como una de las primeras estampaciones plenamente artísticas. Se trata de una composición con diez hombres desnudos luchando entre sí.
Cada una de las figuras del grabado es un estudio ejemplar de anatomía; aunque no era habitual en la época en una escena bélica Pollaiuolo representó a los personajes desnudos como evocación de la antigüedad clásica quizás inspirado en un relieve de algún sarcófago romano. Rodrigo Alemán o su taller trasladaron a las misericordias "las poses de algunas de las figuras del grabado aunque sin conseguir la fuerza expresiva y el estudio anatómico tan propio del Renacimiento que se observa en la estampa" en palabras de Dorothée Heim.
[Para facilitar la comparación se han numerado los guerreros reproducidos en Ciudad Rodrigo]
Parece claro que las misericordias anteriores fueron realizadas por el entallador que realizó los frisos de la sillería en que se han representado, según los nuevos modos renacentistas ,formas de animales de los que salen cabezas de grifos o mascarones. Una misericordia con una cierta semejanza con las anteriores es la que presenta a un arquero completamente desnudo que yace muerto boca abajo en tierra junto a su arco. Para Isabel Mateo, en base a un emblema de La Perriére  -"Cuando se mantiene el arco tendido, sin necesidad, falta el esfuerzo útil cuando es necesario. ..."-, podría simbolizar a los que se esfuerzan más de lo necesario en cosas inútiles; Elaine C. Block, sin concretar cual, señala que está inspirado en un grabado italiano.
Manteniendo una cierta semejanza con las anteriores otra misericordia presenta a un hombre muerto que yace desnudo boca arriba. Beatrice G. Proske se refiriere a ella con estas palabras: "Entre los delicados estudios de desnudos se encuentra el cuerpo del joven Abel caído en el suelo y modelado con un sentido poético de la línea y una gran apreciación de la belleza"; desconozco las razones por las que Proske identifica al personaje de la misericordia con Abel, pero al igual que la pieza anterior podrían ser tan sólo unos estudios de desnudos.
Si las piezas anteriores presentaban un cierto aire renacentista también es posible identificar algunas misericordias en la sillería con un estilo puramente tardogótico, probablemente sin un simbolismo específico y tan sólo con una razón ornamental. Es el caso de las ejecutadas por el entallador que realizó la banda en la que figuran un híbrido alado con capucha y un cuadrúpedo con dos cabezas atacando a una sirena; en este caso se ha conformado con repetir una de las figuras. Esta misericordia es muy interesante porque ilustra el caso de ciertas tallas que parecen misteriosas, o con un simbolismo difícil de interpretar, y que se debe tan sólo a la libertad de trabajo del entallador  que había separado una figura o una escena del contexto que la identificaba en la historia completa original.
Cuando modelo y misericordia han sobrevivido y se han relacionado es interesante observar la medida en que los artesanos se sentían libres para alterar el diseño. Otro ejemplo de misericordia quizás sin simbolismo específico es la realizada por el tallista autor del friso en que un cuadrúpedo de largo cuello se enfrentaba a un animal fantástico también copiado de un Libro de Horas impreso. Probablemente sea a través de la visión de las misericordias de la sillería coral de la catedral de Ciudad Rodrigo donde mejor se reflejen las vicisitudes que sufrió su realización.
Por una carta ejecutoria de 1503 publicada por Luis Vasallo Toranzo conocemos que a mediados de 1499 Rodrigo Alemán comenzó a trabajar en unión de cuatro oficiales en la sillería pero al poco tiempo "abandonó la ciudad dejando solos a sus oficiales, que no tardaron mucho en seguir los pasos del maestro". El cabildo, al ver la obra totalmente paralizada contrató a dos entalladores ajenos al taller de maestre Rodrigo -de nombres Gille Martín y Alonso de Sevilla-, que continuaron las labores durante un tiempo y que según él "...entendieron en la obra casy un anno, los quales picaron e dañaron la dicha obra". Tras recurso por parte del cabildo de Ciudad Rodrigo al corregidor de Plasencia y posterior apelación ante la Real Chancillería de Valladolid con sentencia contraria a los intereses de maestre Rodrigo los canónigos de ambos cabildos negociaron y el racionero de Plasencia admitió en marzo de 1503 que "cada quando ... los señores deán e cabildo de la iglesia de Plasencia le enbíen llamar que venga a entender en las obras de la iglesia de esta çibdad, le darán licencia ... para que venga a esta çibdad de Plasençia". Estos oficiales fueron probablemente los autores de unas misericordias decoradas con animales de diseño bastante elemental.
El mismo entallador, no especialmente hábil y muy alejado cualitativamente de los que realizaron los pequeños frisos de la sillería, -quizás alguien que trabajaba sobre todo la piedra-, fue así mismo el autor de una serie de misericordias en las que se han representado, animales fantásticos con formas bastante simples; pudo ser alguno de los que para Rodrigo Alemán "dañaron la dicha obra". Dorothée Heim detectó veintitrés de ellas con una pequeña incisión en forma de marca -poco habitual en una sillería-, como las que empleaban los canteros medievales para distinguir su labor por lo que supone fueron realizadas por los entalladores contratados por el cabildo durante la ausencia de Rodrigo Alemán y que le llevó a decir a este  "... los quales picaron e dañaron la dicha obra...".
Debe señalarse, no obstante, que la temática tallada -animales reales o imaginarios-, no implica una profesionalidad inferior, como lo demuestra el tallista que reflejaba animales imaginarios y con una cierta preferencia por los marinos,
o aquel otro que esculpió un caballo representado en escorzo
Algo que llama verdaderamente la atención en las misericordias de la sillería de Ciudad Rodrigo es la gran presencia de tallas en las que el cerdo es el protagonista. Dorothy y Henry Kraus, muy influenciados por el antisemitismo alemán de la época reflejado especialmente en grabados, dan especialmente importancia a las dos misericordias en que figuran cerdos en actividades intelectuales como el estudio o la escritura y creen que Rodrigo Alemán se estaba refiriendo con ellas a la peyorativa asociación de cerdo y judío -"marranos" en el sentido de "judío falsamente convertido"-, reflejando "indirectamente la conciencia de culpa que muchos cristianos cultos se dice que sintieron en torno a las persecuciones contra los judíos"; para el matrimonio de estudiosos americano las tallas de maestre Rodrigo parecen replicar "¡Por muy inteligente que sea un cerdo (un judío) sigue siendo un cerdo (judío)!".
Más acertada puede ser la interpretación de Dorothée Heim quien recuerda que en la iconografía medieval el cerdo se empleaba habitualmente para criticar los vicios en general y en particular los de los religiosos. Para Isabel Mateo la imagen de un cerdo ante un libro abierto donde se lee "dotor conse/ge/ro" se relaciona con los holgazanes, con los hombres vagos y ociosos, y la de un cerdo con capucha de fraile refleja un ataque a la iglesia en la época en que se está gestando la Reforma. En todas las iconografías, en base a sus características naturales, el cerdo figura como símbolo de la lujuria y de la gula; así a propósito de una misericordia en la que se representa a un cerdo fraile tocando una cornamusa la investigadora recuerda un refrán recogido en "El Corbacho" en el que el  aludiendo a los frailes y seglares que no respetan a la mujer del prójimo el Arcipreste de Talavera les señala como "Dignos por sus fechos de tañer la cornamusa".
El caso de la representación de la cerda hilando tiene un significado ambivalente, pues a veces se la ha relacionado como símbolo de la lujuria -"con mal está el huso cuando la barba no anda de suso [de suso= arriba] ", se dice en la Celestina-, y a veces se ha considerado como transmisora de un mensaje virtuoso [p.e., la historia de la reina Pedauca que agobiada por inoportuno enamorado rezó para ser convertida en cerda; cumplidos sus deseos dieron fin los ardores de su amante y se le permitió conservar el huso en recuerdo de su condición de mujer].
En otra misericordia se ha representado sencillamente a un cerdo; no cabe duda que trata de simbolizar cualquiera de los vicios -holgazanería, gula, lujuria- señalados en las misericordias anteriores.
Otro de los animales con representación habitual en las sillerías es el mono, pues se le relacionaba con el diablo o con pecados como la lujuria, la vanidad o la gula y con vicios como la adulación y la cobardía; en el caso de Ciudad Rodrigo si bien su presencia tiene lugar en cinco ocasiones tan sólo lo hace dos veces en las misericordias. El mono tocando el tambor o el laud suele asociarse, de acuerdo con Isabel Mateo, con los placeres amorosos o las intrigas galantes.
Dos misericordias con extraña talla -un mono o un hombre que cabalgan sobre un animal fantástico- puede que aludan al diablo o a la maldad en general; este simbolismo puede asignarse a las misericordias de Ciudad Rodrigo dado que al haberse perdido parte de ellas la interpretación se convierte en difícil sino imposible.
Aunque también es posible preguntarse si el entallador empleó como modelo un grabado tomado de un Libro de Horas impreso en Paris para Symon Vostre, p.e., en el que figura un mono cabalgando sobre un cuadrúpedo fantástico seguido por un salvaje peludo que se aferra a su cola mientras agita un palo; en este caso parece claro que se trataría de reflejar un comportamiento pecaminoso, alocado e irrazonable. Es interesante mencionar este caso para resaltar que al contrario que en otras sillerías como las de Toledo o Plasencia donde las escenas de las misericordias solían ser historiadas y con más de un personaje en el caso de Ciudad Rodrigo acuciado el maestro por unos pagos algo escasos -la compra de la madera era por su cuenta- trató de reducir la talla al máximo.
Con posterioridad a su montaje inicial en el templo la sillería sufrió diversas modificaciones; una de las quizás más desafortunadas fue la que llevó a la conversión de los cinco estalos centrales de la fila baja en un banco corrido con tres pequeños armarios, modificación probablemente motivada a fin de ganar espacio para las escaleras con la supresión de los tableros separadores entre los asientos.
En la misma época debió realizarse bajo el panel abatible de la silla alta nº. 11 lado Evangelio otro pequeño armario, pero en este caso se conservó el asiento a modo de tapa quedando su misericordia en el interior; representa un oso comiendo un panal de miel.
Para Louis Réau "El oso, goloso de miel, es la imagen del apetito carnal (libido, luxuria)", ya que según "se lee en los sermones atribuidos a san Benaventura" "En el oso se significa la carne; pues la carne, como la miel, trae como consecuencia el placer".
En una misericordia un gato se lame los genitales -sentado sobre su parte trasera con una de sus patas hacia arriba- y en otra, algo mutilada, es un perro quien lo hace; desconozco si obedece a algún simbolismo particular o si es simplemente la representación de la forma de acicalarse de estos animales totalmente inserta en la cultura popular de entonces. Suele señalarse a veces que son la expresión de una condena abierta de prácticas pecaminosas en cuyo caso habría que recordar lo que señaló Caro Baroja que "más producen curiosidad por el vicio que respeto por la virtud".
Elaine C. Block describe una misericordia de la sillería como "Lobo comiendo un burro" y señala que "está de pie encima de su "cena", que aparece tumbado en tierra con las patas para arriba". Una imagen similar ilustra "la fábula del asno enfermo y el lobo" tanto en la edición de las fábulas de Esopo de Steinhowel en alemán del año 1479 como en la castellana de 1521; ésta, al ser "anotada", presenta el siguiente proverbio: "Al hombre malo no se debe dar fe".
Dice así la fábula: "Al mal hombre nunca es de dar fe segun se muestra de esta fabula. El lobo visitaba al asno que estava enfermo y començo de le tocar y palpar el cuerpo y preguntavale en quales partes mas le dolia. Respondio el asno. Los lugares donde me palpas me duelen mas. E assi los hombres malos a un que muestren por palabras que aprovechan y hazen bien trabajan y procuran como hagan mal y daño".
Una costumbre habitual en las corridas de toros en la Edad Media era la utilización de perros para enfurecer o retener a los toros que resultaban mansos. Solían soltarse de tres en tres para que sujetasen a la res a base de morderle en las orejas y entonces el puntillero le remataba con la puntilla. La tradición probablemente derivara de la habitual utilización de perros en las cacerías de la nobleza, pues como se dice en la "Chronica Adefonsi Imperatoris" en el siglo XII "los nobles entretenían su ocio cazando toros con la ayuda de venablos y alanos". Gómez Moreno en el "Catálogo Monumental de Salamanca" escribe de una misericordia de Ciudad Rodrigo: "Perro mordiendo a un toro en la oreja".
Existen otras seis misericordias en la sillería que presentan animales reales con muy desiguales calidades; para no alargarnos más se presentan reagrupadas.   
Y se conservan también otras siete misericordias que representan a animales híbridos bastante curiosos y que por la misma razón de antes se presentan cuatro reunidas.
BIBLIOGRAFíA:
-Héctor Luis Arena, "Las sillerías de coro del maestro Rodrigo Alemán. Las sillerías del gótico tardío en España", en B.S.E.A.A., 32 Valladolid 1966.
-Elaine C. Block, "Corpus of Medieval Misericords. Iberia", Turnhout (Bélgica) 2004.
-Dorothée Heim, "La sillería coral de la Catedral de Ciudad Rodrigo", Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, Valladolid 2008.
-Dorothée Heim, "El entallador Rodrigo Alemán. Su origen y su taller", A. E. A., nº. 68, Madrid 1995.
-Dorothée Heim, "Rodrigo Alemán die Toledaner Skulptur um 1500. Studien zum künstlerischen Dialog in Europa", Kiel 2006.
-Dorothée Heim, "Las intarsias de la sillería del coro de Plasencia: influencia italiana temprana en el núcleo artístico toledano", Anales de Historia del Arte, Madrid 2012.
-Mateo Hernández Vegas, "Ciudad Rodrigo. La catedral y la ciudad", Ciudad Rodrigo 1932 (ed. Valencia 2012).
-Dorothy y Henry Kraus, "Las sillerías góticas españolas", Madrid 1984.
-Isabel Mateo Gómez, "Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro", Madrid 1979.
-Beatrice Gilman Proske, "Castilian Sculpture Gothic to Renaissance", New York 1951.
-Louis Rëau, "Iconografía del arte cristiano", T.I, Barcelona 2008.
-Mª Dolores Teijeira Pablos, "La sillería coral de Rodrigo Alemán en la catedral de Ciudad Rodrigo", Salamanca 2006.
-Luis Vasallo Toranzo, "El cabildo de la catedral de Ciudad Rodrigo contra Rodrigo Alemán", A.E.A., nº.72, Madrid 1999.
NOTAS.
-Por internet en la Biblioteca del Congreso USA ("Digital Collections") pueden verse ejemplares de las fábulas y de la Vida de Esopo correspondientes a las ediciones de Steinhowel del año 1479 (en alemán) y de 1521 (español) de donde se ha tomado la fotografía con el texto y grabado de la fábula del asno enfermo incluida en el blog.
-El Museo Diocesano y Catedralicio de Ciudad Rodrigo dispone de un Libro de Horas impreso por Felipe Pigouchet en Paris en 1504 que figuró en la Exposición de las Edades del Hombre del año 2006 que se celebró en la catedral; según se dice en el catálogo de la exposición no conserva la portada y tampoco la encuadernación signos ambos de un amplio uso. Es muy probable que fuera este ejemplar el que utilizó Rodrigo Alemán para inspirarse en la realización de algunas tallas de la sillería.
(cont.)
  

lunes, 31 de marzo de 2014

SILLERÍAS DE CORO (VII)

De la sillería de coro de la Catedral de Ciudad Rodrigo.
"Drôleries", Frisos y Misericordias.
Frisos (II).


Una de las formas que utilizó el arte tardogótico -y en general las miniaturas de los manuscritos medievales-, para criticar la vida poco edificante de los miembros del clero, fue la representación de híbridos compuestos por cabeza y tronco de religioso que se unían a extremidad de animal. Estos seres híbridos no acostumbraban ser  simples decoraciones o motivos para entretenimiento sino que solían implicar motivaciones morales; la relajación de costumbres de muchos de los príncipes de la iglesia dominados por la excesiva ambición de poder, la simonía, el nicolaísmo, la hipocresía, el lujo y la lujuria, llevó a muchos poetas y artistas a quejarse con violencia contra ellos. Así en un pequeño friso de la sillería alta del coro de la Catedral de Ciudad Rodrigo un híbrido aparece caracterizado como obispo o abad mitrado de cintura para arriba -lleva cubierta su cabeza con la mitra y sujeta con la mano izquierda el báculo que ahora ha perdido su voluta superior-, siendo su parte inferior una cola de reptil.
Los híbridos como desviaciones eventuales del orden natural eran, para los hombres de la época, mensajes deliberados de Dios para señalar su descontento con determinadas acciones o situaciones; su origen no era otro que el pecado. Sin duda los canónigos, principales destinatarios de estos motivos -y quizás sus creadores ideológicos-, conocían los textos y significados a los que remitían los seres híbridos; si a veces sirvieron para distraerlos, también muchas otras su función era recordarles las funestas consecuencias de las degradaciones morales que convertían al hombre en bestia.
Casi un siglo antes de la realización de la sillería Pedro López de Ayala había escrito su obra satírica y didáctica, el "Rimado de Palacio", donde pasaba revista a la sociedad de su tiempo  y describía a la jerarquía religiosa con versos como estos p.e.: "Si estos son ministros, sonlo de Satanás/ ca nunca buenas obras tú fazer les verás" o "Non fablo en ximonía, nin en otros muchos males/ que andan por la corte entre los cardenales".
En la parte superior de varios de los folios del Libro "Horae ad usum romanum" impreso por Pigouchet en los que figuran grabados con escenas del Nuevo Testamento, del Antiguo, o con imágenes fantásticas aparece el dibujo que sirvió de modelo al entallador que realizó el friso en el que figura un híbrido de cola escamosa con cabeza y cuerpo humano que representa a un obispo enfrentado a un cuadrúpedo fantástico; el grabado ya aparece en el incunable de 1497 de las  "Horae Beatae Mariae Virginis ad usum Romanum" (latín y francés) que se conserva en la BNE.
Cuando afectaba a humanos la metamorfosis era un proceso muy perturbador para la Iglesia; significaba la amenaza que acecha al hombre de perder su naturaleza humana a cambio de una naturaleza animal. En un pequeño friso de la sillería se muestra a un cuadrúpedo con cabeza humana, con barba y capucha, frente a un hombre que le ofrece algo. Es posible que la representación aluda a la codicia de frailes o clérigos pues como se dice en el "Libro de los Enxemplos" "Los cobdiciosos son varios et vanos, et toman dones, ensucian sus manos".
Sobre el significado que esconden estos monstruos existen dos teorías entre los estudiosos: los que aducen la forma por la forma, o lo que es lo mismo que no tienen sentido alguno, y tan sólo son motivos ornamentales y los que buscan un significado y sostienen que el monstruo es el soporte de un simbolismo moral o religioso mediante el que se trataba de imbuir el miedo al pecado. En varios de los folios - normalmente bajo las imágenes a casi plena página que abren cada gran sección-, de las "Horas usum romanum" impresas por Thielman Kerver para Gille Remacle en la edición de 1503 figura un cuadrúpedo fantástico de dos cabezas que sirvió de modelo a uno de los entalladores de la sillería.
Independientemente de la cuestión económica existían algunas otras ventajas en la utilización de los grabados que aparecían en los Libros de Horas impresos como modelos para las tallas de la sillería; de una parte a los clérigos les resultaba una decoración ya en parte conocida y al entallador le evitaba posibles conflictos en los casos de representaciones controvertidas (caso por ejemplo del híbrido obispo-serpiente). En la sillería de la catedral el animal fantástico ha perdido dos de sus patas y aparece enfrentado a un cuadrúpedo de largo cuello.
La abundancia de animales fantásticos podría deberse a una acción premeditada que combinara una intencionalidad evangelizadora con la representación de temores atávicos. Además, la constante lucha del bien y del mal obligó a los artistas a encontrar el modo de producir horror; la fealdad se convirtió en signo de perversión.
Parece claro  que el tallista que realizó el friso en el que figura un cuadrúpedo fantástico monstruoso tomó como modelo uno de los grabados de las "Horas usum romanum" impresas por Philippe Pigouchet.
Si bien como decía Huizinga "Toda la vida estaba saturada por la religión hasta tal punto, que el pueblo estaba en peligro constante de no percibir la diferencia entre las cosas espirituales y las temporales" dos frisos al menos -no debe olvidarse que de los 41 sitiales altos tan sólo 26 nos han llegado con ellos-, presentan motivos profanos que reflejan en alguna manera aspectos de la sociedad de la época sin que se intuya ningún matiz moralizador. Así, p.e., en una de las bandas decorativas se ha representado a dos personas que juegan a la "barra" ("pannoy") entretenimiento que permitía a los hombres medir su fuerza.
El friso muestra a dos hombres sentados en el suelo, con sus pies confrontados, mientras sujetan con ambas manos una barra que cada uno intenta atraer hacia él. Otra de las bandas decoradas que presenta un tema que podría encuadrarse entre las representaciones de asuntos de la vida cotidiana -si bien como es habitual en la obra de Rodrigo Alemán con un cierto tono de humor-, exhibe a dos labriegos que tratan de sujetar a un animal cuadrúpedo.
Un entallador con una técnica algo diferente parece ser el responsable de figuras con marcadas espinas dorsales y apariencia algo burda. Los cuerpos monstruosos y los rostros grotescos que se observan en algunas tallas de los frisos recuerdan a los que aparecerían en los cuadros del Bosco -o de Brueghel años más tarde-, y que representaban al hombre que sólo persigue la satisfacción de sus deseos, e ilustraban el envilecimiento del espíritu cuando cede a la locura del pecado.        
Este tallista realiza fisonomías sencillas enmarcadas por cabellos lacios, y es el autor de algunas de las bandas decoradas con animales imaginarios asociados a lo monstruoso y sus implicaciones como aquello que se desviaba del orden natural; aunque probablemente como escribía Michael Camille lo que pretendía el entallador era tan sólo eludir el significado convencional de animales y criaturas convencionales.
Son seres híbridos, humano-animal, a los que en los sermones ingleses del siglo XIV se les denominaba "babuinos" y equivalían a los hipócritas; así parece deducirse, al menos, de un Libro de "exemplas" denominado "Fasciculus Morum" -manual para predicadores escrito en latín a comienzos del siglo XIV por un fraile franciscano inglés-, en el que se dice: "Pero qué diremos cuando algunas gentes que aunque aparentemente parecen ser humanas tienen un cuerpo  peor que el de los animales salvajes?. A todos nos parecen ser tal como aquellas imágenes llamadas "babuinos" ("babewynes") ... que los pintores representan en las paredes". Si bien estos seres, al igual que sus equivalentes humanos, pueden expresar diferentes significados en cada ocasión.
Quizás el entallador anterior es también el oficial que realiza un friso en el que figura un monstruo fantástico -llamado "anfisbena", o "amphisbaena" en latín, "que va en dos direcciones"-, de dos cabezas opuestas con collar y cuyas patas han sido destrozadas ; en la mitología griega la anfisbena nació de la sangre que goteaba de la cabeza de la gorgona Medusa cuando Perseo voló con ella en su mano sobre el desierto.  Dado que en los bestiarios no se distinguían los animales reales de las bestias míticas el horroroso aspecto que presenta la anfisbena con sobrecogedor gesto de violencia hizo que su imagen fuese empleada para representar la lucha entre el bien y el mal aunque en sus orígenes representaba la tensa relación entre dos fuerzas opuestas. [ Una talla similar aparece en una misericordia en la iglesia de Sta María en Edlesborough, Inglaterra].
Y autor así mismo de dos frisos de los que sólo quedan fragmentos de unos hibridos de marcada espina dorsal
enfrentados a animales ahora desaparecidos.
Un oficial del taller -sino fue el mismo Rodrigo Alemán-, se desvinculó en la realización de los pequeños frisos, así como en algunas misericordias, de la sillería de coro de la catedral de Ciudad Rodrigo de lo que eran los cánones preponderantes tardogóticos interesándose por las incipientes en España nuevas formas renacentistas. Así p.e., mientras en una de las bandas decorativas se muestra el enfrentamiento de dos fieras aves monstruosas y fantásticas -una de ellas con dos cabezas-, representación completamente tardogótica,
en dos de los pequeños frisos figuran unos seres bípedos alados terroríficos de dos cabezas que arrojan tallos por una de sus bocas en una imagen dominada por la simetría
y en otros dos el carácter terrorífico desaparece y son ya tan sólo dos formas animales -de los que salen cabezas de grifos o mascarones-, organizadas en una composición completamente simétrica y cuyo sentido es simplemente ornamental. Para comprender la presencia aquí de estas formas renacentistas quizás debemos tener en cuenta que Rodrigo Alemán realizaba al mismo tiempo que esta sillería la de la catedral de Plasencia donde dorsales y respaldos fueron enriquecidos con tableros de taraceas ejecutados por algún "intarsiador" italiano de la escuela de Florencia; quizás fue esta persona quien le facilitó alguna estampa o grabado con reproducciones de motivos y elementos estilísticos de lo que se realizaba entonces en aquel país. El "maestro" para suplir sus ausencias de Ciudad Rodrigo debió dejar al taller dibujos y grabados que les permitieran la ejecución de los frisos y de las misericordias y entre ellos pudieron figurar algunos con motivos proporcionados por el o los "intarsiadores" italianos.
El mensaje moralizador -presencia del demonio, el pecado, los vicios-, que estas formas monstruosas solía representar se ha desvanecido en interés de su función decorativa. Un caso especial puede ser el de un friso en el que se muestran tres bucráneos con festones plenamente renacentista; en mi opinión no perteneció a la sillería original sino que fue incluido en una de las intervenciones realizadas en la sillería a finales del siglo XVI y en las que se realizaron o se readaptaron las dos escaleras de acceso a las sillas altas del tramo frontal -y claramente sus laterales-, y probablemente se creó también entonces en la sillería baja un escaño corrido.
Tres frisos presentan una temática y una talla algo diferente de las anteriores; uno de ellos exhibe un follaje de cardinas con dos tallos centrados, en otra  se presenta una hojarasca con dos pequeños cuadrúpedos aullando en los extremos y una tercera con un putto en el centro mantiene los dos cuadrúpedos y la hojarasca. Probablemente no fueron realizadas por el taller de Rodrigo Alemán sino por unos entalladores contratados por el cabildo de la catedral de Ciudad Rodrigo durante un "parón" del trabajo que realizaban aquellos.
BIBLIOGRAFíA:
-Héctor Luis Arena, "Las sillerías de coro del maestro Rodrigo Alemán. Las sillerías del gótico tardío en España", en B.S.E.A.A., 32 Valladolid 1966.
-Jurgis Baltrusaitis, "La Edad Media Fantástica", Ed. Cátedra, Madrid 1994.
-Michael Camille, "Images dans les marges", Gallimard, Bona (Italia) 1997.
-Dorothée Heim, "La sillería coral de la Catedral de Ciudad Rodrigo", Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, Valladolid 2008.
-Dorothée Heim, "El entallador Rodrigo Alemán. Su origen y su taller", A. E. A., nº. 68, Madrid 1995.
-Dorothée Heim, "Rodrigo Alemán die Toledaner Skulptur um 1500. Studien zum künstlerischen Dialog in Europa", Kiel 2006. 
-Dorothée Heim, "Las intarsias de la sillería del coro de Plasencia: influencia italiana temprana en el núcleo artístico toledano", Anales de Historia del Arte, Madrid 2012.
-Mateo Hernández Vegas, "Ciudad Rodrigo. La catedral y la ciudad", Ciudad Rodrigo 1932 (ed. Valencia 2012).
-Dorothy y Henry Kraus, "Las sillerías góticas españolas", Madrid 1984.
-Isabel Mateo Gómez, "Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro", Madrid 1979.
-Fernando López_Ríos Fernández, "Arte y medicina en las misericordias de los coros españoles", Salamanca 1991.
-Rocío Peñalta Catalán, "Locos y locura a finales de la Edad Media: representaciones literarias y artísticas", Rev. de Filología Románica, Madrid 2008.
-Mª Dolores Teijeira Pablos, "La sillería coral de Rodrigo Alemán en la catedral de Ciudad Rodrigo", Salamanca 2006.
-Luis Vasallo Toranzo, "El cabildo de la catedral de Ciudad Rodrigo contra Rodrigo Alemán", A.E.A., nº.72, Madrid 1999.
NOTAS.
-Momentos antes de publicar este post descubro con "horror" que he olvidado incorporar una fotografía de los frisos; es la de una banda en que se presenta a un putto agarrado a una rama frente a un cuadrúpedo alado. ¿Resistencia ante el mal?. Por si acaso aquí va.
-Libros de Horas impresos, en los que figuran algunos de los grabados empleados por Rodrigo Alemán, pueden verse por internet. En la Biblioteca digital hispánica, de la BNE, existen accesibles diversos ejemplares de las Horas impresas por Vostre en unas digitalizaciones muy poco cuidadas. El catálogo Gallica de la BNF permite ver una variada colección de Libros de Horas impresos. Bastantes buenos ejemplares bien digitalizados pueden ojearse en la red de Bibliotecas Municipales francesas. La web de la Biblioteca del Congreso USA dispone de un Libro de Horas en portugués siguiendo el modelo impreso por Philippe Pigouchet para Simon Vostre.