lunes, 5 de mayo de 2014

SILLERÍAS DE CORO (VII)

De la sillería de coro de la catedral de Ciudad Rodrigo.
"Drôleries", Frisos y Misericordias.
EPÍLOGO.
                                                                      

Sobre los Frisos desaparecidos o que nunca existieron.
"De los cuarenta y un sitiales altos que constituyen la sillería tan solo veintiséis presentan en sus dorsales los pequeños frisos o bandas decorativas inferiores; doce los han perdido, o nunca los tuvieron, y tres son estalos algo especiales (dos de honor y uno episcopal)", esto se decía cuando hablábamos de los pequeños frisos que decoran los tableros de los respaldos de las sillas altas del coro de la catedral de Ciudad Rodrigo. Un ejemplo de dos respaldos -uno con friso y otro sin él-, puede verse en la fotografía siguiente.
No parece que tenga mucho sentido el que no se realizasen los frisos en todos los estalos cuando se construyó la sillería pues figuran en los paneles los taladros donde se anclaban. Probablemente el paso del tiempo -eufemismo de la mano del hombre-, haya sido el responsable de su desvanecimiento. Además las hojas de las puertas de acceso desde el exterior a las filas altas del coro de los lados del evangelio y de la epístola presentan paralelismos con los dorsales, en particular la presencia de un friso con decoración vegetal con "drôleries". 
Estas puertas estuvieron en su día en el interior del coro -sus vanos se cierran en la actualidad por unas cortinas rojas-, y no en los muros como ahora. Servían para acceder a las sillas altas con discreción una vez iniciados los oficios.
En la realización de los pequeños frisos o bandas decoradas Rodrigo Alemán y su taller emplearon como modelos algunos de los grabados que decoraban los primeros Libros de Horas impresos. El Museo de la Catedral de Ciudad Rodrigo conserva un ejemplar, en vitela y con grabados, de las "Horae ad usum Romanum" impresas Paris en julio de 1504, por Philippe Pigouchet -sin portada y encuadernación original-, que si bien debió de ser utilizado cuando la talla de la sillería no contiene todos los grabados que, obtenidos de los primeros Libros de Horas impresos, fueron empleados por Rodrigo Alemán; éste pudo disponer, por tanto, de estampas sueltas con grabados sacados de diversos Libros de Horas o de un libro de modelos con dibujos de ellas.

Como se ve en la fotografía anterior, en los primeros Libros de Horas impresos, el texto se enmarcaba por los cuatro márgenes con orlas de grabados. La orla del borde exterior era siempre más ancha que la opuesta restringida a una decoración vegetal con pequeños seres en general fantásticos y que en cierto sentido recuerda a la ornamentación de los estalos altos de la sillería; salvo la idea general no he encontrado en ella ningún motivo particular que hubiera empleado Rodrigo Alemán en la sillería. La orla superior es unas veces un simple o doble rectángulo que aloja diversas escenas -en el caso del mensario p.e.  los grabados hacen referencia a los trabajos agrícolas del mes y a sus correspondientes signos zodiacales-, o una estrecha banda con ornamentación vegetal y fantástica y de donde maestre Rodrigo tomó diversos grabados para ser utilizados como modelos en las tallas de los frisos de las sillas altas del coro de Ciudad Rodrigo. La orla del margen inferior acostumbra ser casi siempre un simple rectángulo y presenta escenas de género o fantásticas habiendo sido estas también empleadas en la sillería para la talla de los frisos. La orla del borde exterior de la hoja solía decorarse con un numero variable de grabados- lo normal entre 3 y 5-, relativos a festividades litúrgicas o a representaciones profanas; algunos de estos últimos fueron utilizados en Ciudad Rodrigo para decorar las misericordias.
Los grabados que se tomaron como modelos para la sillería fueron algunos de los que con formato estrecho y alargado decoran la parte superior de los Libros de Horas impresos, aunque otras veces, se eligió uno de los pocos grabados con motivos fantásticos y más anchos que figuran en la parte inferior. Lo habitual era que el entallador copiase el modelo con bastante fidelidad como es el caso del friso que presenta a un híbrido caracterizado como obispo o abad mitrado de cintura para arriba enfrentado a un cuadrúpedo fantástico, grabado que si bien no figura en el Libro de Horas conservado en Ciudad Rodrigo aparece en muchas de las ediciones realizadas por Pigouchet -ediciones de 1497 o de 1500, p.e.-, o por Simón Vostre. Si el entallador gozaba de una cierta maestría, tampoco tenía problemas para introducir variaciones sobre lo representado en el grabado o incluso para emplear este tan sólo como inspiración; puede haber sido el caso de uno que muestra a un ser fantástico de dos cabezas contrapuesto a un híbrido con cabeza humana recreado con gran maestría por Rodrigo Alemán o alguno de sus mejores entalladores.
Otro de los motivos detectados en el Libro de Horas impreso por  Pigouchet y en la sillería es el de un "cuadrúpedo alado de dos patas" que gruñe o ladra a un hombre con capucha que permanece sentado.
Lo de la utilización de grabados con cuadrúpedos fantásticos era algo bastante querido; así, ya hemos visto en "posts" anteriores a un cuadrúpedo con el cuello enrollado sobre sí mismo que en la talla lleva una rama en la boca y en el grabado ésta se acerca a una flor.
Otro caso en el que el entallador no copia la escena representada en la estampa sino que tan sólo la emplea como fuente de inspiración puede ser el de la utilización de uno de los  "grabados largos y estrechos" en el que aparece un híbrido humano con capucha al que un hombre le ofrece algo. Un detalle curioso de los Libros de Horas impresos es que muchos de los grabados se repetían en las distintas ediciones aunque el editor no fuese el mismo y cuando en ellos aparecía una figura solitaria indistintamente aparecía el grabado original o bien figuraba invertido. 
Situación algo más especial es aquella en que un monstruo figura en el grabado con cuatro patas y en la sillería tan sólo presenta dos. La escena en este caso no pertenece a los "grabados largos y estrechos" que solían figurar en la parte superior de la hoja de los Libros de Horas sino a los que decoraban la orla inferior y en la que eran menos frecuentes los motivos fantásticos que las escenas de género o religiosas.
El caso de un ave malhumorada que aparece en un friso que ha perdido el resto de la decoración podría haber sido copiado de muchos grabados pues no presenta demasiadas especificidades pero algunos detalles nos permiten ver que fue tallado a partir de uno de los "grabados largos y estrechos" que figuran en los primeros Libros de Horas impresos, y si observamos la parte izquierda del grabado nos faculta a imaginar que lo que ahora falta en la talla no son sino las hojas de acanto que también aparecen en otros frisos que aún están completos. Esto de las aves solitarias es una ornamentación muy frecuente en los Libros de Horas impresos y existen muchos "grabados largos y estrechos" con ellas; pero no parece que Rodrigo Alemán y su taller fuesen muy aficionados a plasmarlas sobre la madera; quizás porque un ave solitaria es tan sólo eso, un ave.
Un ejemplo de cómo Rodrigo Alemán y su taller utilizaron como modelo uno de los grabados anchos -"un simple rectángulo"-, con motivos fantásticos que aparece en la parte inferior del Libro de Horas es el pequeño friso de la sillería que muestra a una sirena pretendida por un híbrido  y un cuadrúpedo.
Lo de distinguir entre "grabados largos y estrechos" y los anchos o "un simple rectángulo" tiene su importancia como veremos luego, pues mientras entre los primeros existen bastantes variantes en el caso de estos últimos tan sólo hemos encontrado seis motivos con temas fantásticos. Este rápido repaso a los grabados con motivos fantásticos de los Libro de Horas impresos por Pigouchet nos ha permitido comprobar que Rodrigo Alemán y su taller dedicaron como modelos para la talla de los pequeños frisos o bandas decoradas de los estalos altos de la sillería -y que nos hallan llegado hasta la época actual-, a 6 grabados de "formato estrecho y alargado",
y a 2 grabados "anchos con motivos fantásticos".
¿Podemos suponer que los doce pequeños frisos que ahora faltan existieron alguna vez?. ¿Pudieron haber sido empleados algunos de los otro grabados que figuran en los Libros de Horas como modelos para su talla?. Repasemos los de formato ancho - "un simple rectángulo"- con representaciones fantásticas del Libro de Horas impreso conservado en la Catedral de Ciudad Rodrigo; existen tan sólo otros 4 que, además, prácticamente se repiten en los Libros impresos por Pigouchet desde la última década del siglo XV y que seguirán siendo utilizados en el siglo XVI en los editados por Thielman Kerver. Uno de los que con gran verosimilitud estuvo tallado en las sillas es el que muestra a un dragón de dos cabezas persiguiendo a tres hombres que huyen desnudos, pues no es difícil de suponer la imagen como incluida en el lenguaje figurado de algún predicador o en alguno de los exempla de los sermones medievales.
La excepción podría ser el grabado en el que aparecen tres hombres desnudos dos de ellos montados en caballitos. La razón de esta creencia se debe a que dicho grabado fue empleado para tallar una misericordia de la sillería de coro de la catedral de Zamora que se terminaba en aquellos momentos; es probable que su utilizador fuese un entallador que trabajase o hubiera trabajado en ambas sillerías (Dorotehhe Heim, por diversos motivos, supuso que Juan de Bruselas, maestro de la sillería de Zamora y que ya había colaborado en Toledo con Rodrigo Alemán, también labró en Ciudad Rodrigo)
Por su sencillez y simbolismo también es probable que el grabado en el que figuran dos hombres peleando a garrotazos se hubiera representado también en la sillería.
Y en este repaso no podía faltar la imagen de un mono a lomos de un cuadrúpedo -con un saco por silla de montar-, seguido por un salvaje que se aferra a su cola y le amenaza con un garrote.
Lo de los grabados de "formato estrecho y alargado" se presenta más problemático pues hemos visto maestre Rodrigo empleó para la talla algún otro grabado Philippe Pigouchet que no figura en el Libro de Horas conservado en Ciudad Rodrigo pero sí en otros del mismo impresor; esto ocurre con el que presenta a un híbrido caracterizado como obispo o abad mitrado enfrentado a un cuadrúpedo. Una variante del grabado en que aparece un hombre con capucha sentado que observa a un cuadrúpedo alado de dos patas puede ser otro con el mismo hombre pero observando esta vez a un ave. ¿Será uno de los faltantes?.
Más posibilidades de haber estado en uno de los pequeños frisos que faltan en la sillería lo presenta una figura que -podría ser un monje-, aparece "estercolando" mientras un encapuchado aflora de la concha de un caracol con un platillo en una de sus manos dispuesto a recoger los excrementos. En la Edad Media las imágenes, como el lenguaje, eran groseras y sencillas; al demonio se le asociaba a veces con los excrementos o con los olores viles, y la exposición del culo como opuesto a la cara podía ser la expresión de una burla superior a la de poner la imagen de un rostro sacando la lengua a alguien. Los predicadores, -y muchas de las imágenes de la decoración marginal estaban en estrecha relación con los exempla de los sermones- consideraban con frecuencia a los excrementos como una imagen del pecado mortal, y la imagen podía representar a los ojos de los clérigos del coro cómo la naturaleza pecaminosa de los monjes salía a la luz y el demonio de sus entrañas. Este grabado si bien no aparece en el libro de Ciudad Rodrigo si figura en muchas ediciones de Pigouchet y de Kerver.
Un grabado cuya utilización pudo no ser conflictiva y no muy difícil de realizar es aquel en el que figuran un cuadrúpedo enfadado y un reptil de dos patas. La famosa diatriba de San Bernardo en el siglo XII -"Apología ad Guillelmum Abbatem"-, en la que censuraba a los cluniacenses el lujo de sus edificios "... las pinturas demasiado curiosas, que atraen la atención de los que van a rezar y secan su devoción..." fue seguida de una parte menos conocida referida a otros lugares destinados a la gente común en la que decía: "los obispos ejercen sus funciones entre gente sabia y ruda. Tienen que hacer uso de los ornamentos materiales para elevar la devoción en la gente carnal, incapaz de cosas espirituales"; quizás este grabado gozase del beneplácito de San Bernardo.

Este rápido repaso a los grabados con motivos fantásticos de los Libros de Horas de aquellos años nos ha permitido comprobar que Rodrigo Alemán y su taller emplearon como modelos para la talla de los pequeños frisos o bandas decoradas de los estalos altos la sillería 6 grabados de "formato estrecho y alargado", y 2 grabados "anchos con motivos fantásticos" de libros impresos por Pigouchet. Y hemos imaginado que en las doce sillas en que ahora faltan los pequeños frisos pudieron existir 3 con tallas realizadas a partir de grabados de "formato estrecho y alargado",
y 3 o 4 en las que se utilizaron como modelos grabados "anchos con motivos fantásticos"; las bandas decoradas de las otras 5 sillas que carecen de ellas se habrían inspirado en motivos tomados de otras fuentes pues Rodrigo Alemán y su taller no emplearon para sus "inventivas" en la sillería del coro tan sólo el Libro de Horas impreso por Pigouchet.
Tampoco es de extrañar, por tanto, que el ejemplar del Libro de Horas impreso en 1504 que se conserva en la catedral de Ciudad Rodrigo haya perdido la portada y la encuadernación, pues además de los grabados utilizados para la talla de los pequeños frisos de las sillas altas hay que añadir que algunos otros del mismo libro fueron empleados como modelos para las misericordias.

BIBLIOGRAFÍA.
-Philippe Pigouchet (impr.), "Libro de Horas", Paris 1504.
-Rodrigo Alemán y taller, "Sillería de Coro", Ciudad Rodrigo, s. XVI (inicio).

NOTAS.
-Dado que este blog es un blog de divulgación y no académico me he permitido el "divertimento" de imaginar los pequeños frisos que faltan en los estalos altos de la sillería de coro de la catedral de Ciudad Rodrigo; cualquier parecido con la realidad será pura casualidad ... aunque tampoco tiene porque ser imposible.
-Las fotografías de los grabados del Libro de Horas impreso por Pigouchet se han tomado por internet del ejemplar impreso en 1498 que pertenece a la "Bibliotheque Sainte Genevieve" y del conservado en la Biblioteca del Congreso USA que corresponde a un ejemplar en portugués impreso en Paris el año 1500. Las fotografías de los grabados coloreados se han realizado a partir de un Libro de Horas impreso por Philippe Pigouchet en 1496 que se conserva en la Biblioteca Nacional de España.
Se ha consultado el facsímil -editado por Caja Duero en el año 2003-, del Libro de Horas impreso en 1504 en Paris por Philippe Pigouchet cuyo original se conserva en el Museo de la Catedral de Ciudad Rodrigo.

lunes, 28 de abril de 2014

SILLERÍAS DE CORO (VII)

De la sillería de coro de la catedral de Ciudad Rodrigo.
"Drôleries", Frisos y Misericordias.
"Drôleries" (II).

Algunas de las representaciones en los márgenes de los manuscritos iluminados medievales se refieren a actividades  que la tradición religiosa desaprobaba como la caza, la guerra o los juegos, pero que figuraban entre los pasatiempos favoritos de los que encargaban los manuscritos; claro está que la oposición de la Iglesia a estas prácticas fue cada vez más teórica y tolerante. La representación de un mundo pecaminoso se convertía forzosamente en la del mundo profano, adquiriendo así una legitimidad al figurar en los libros religiosos o en las sillerías de coro. La naturaleza, humana y animal, tomaba su lugar en los márgenes en un momento en que la tendencia teológica dominante le concedía una singular importancia reconociendo una finalidad al mundo profano.
La influencia del arte antiguo fue constante durante toda la Edad Media bajo modalidades muy distintas.  Uno de los principales motivos recurrentes legados a la Edad Media por la Antigüedad fue el del hombre desnudo. En la iconografía bíblica, su aparición está determinada por un puñado de temas, como la creación y caída de Adán y Eva, la resurrección de los muertos o el bautismo de Cristo, y su frecuencia está bastante limitada. En la época de la reforma gregoriana, jugó un papel importante en el decorado secundario de las iglesias, en particular sobre los capiteles y los modillones, caricaturizado brutalmente para expresar el escrúpulo por la carne. Se trata de personajes de los dos sexos exhibiendo sus órganos genitales.
A la inversa, el hombre desnudo es primero exótico y ligado a la naturaleza salvaje, pero se difunde, así mismo, en contextos en que se podía esperar verle vestido: a veces tocando la trompeta u otros instrumentos o participando en juegos deportivos, p.e. Ninguna intención especial, cómica por ejemplo, es detectable y uno se puede preguntar si la sustitución de la desnudez al vestido no traduce sencillamente la imitación de la Antigüedad.
En el arte románico existe una oposición muy marcada entre dos representaciones de los combates: el combate con armas iguales y el combate con armas desiguales. El combate con armas iguales aparece casi siempre tomado por el sentido malo, porque representa a la guerra, al torneo o al combate judicial, a los que la Iglesia desaprueba. Inversamente, el combate con armas desiguales puede representar la cruzada o las luchas espirituales y es tomado en el buen sentido; se trate de san Miguel y el dragón o de las Virtudes derrotando a los Vicios, la superioridad del bien sobre el mal se expresaba por la superioridad del armamento. Inversamente, parece difícil encontrar a un hombre desnudo tratando con un monstruo que no sea un pecador torturado y el duelo haga normalmente alusión a la discordia. En la sillería de Ciudad Rodrigo se representa la lucha de un guerrero moro contra uno cristiano; no hay que olvidar que la toma de Granada había tenido lugar pocos años antes y que su recuerdo en la sillería de coro de Toledo había sido realizada por el taller de Rodrigo Alemán.
El combate desigual entre David y Goliat parece haber sido una fuente inagotable de chistes en el siglo XIII. Para algunos estudiosos, siguiendo la literatura de las "fabliaux " francesas, Goliat se convierte bajo la ortografía de "Golias" en una designación del sexo femenino, lo que permite asimilar la conquista de una mujer con un combate contra un monstruo terrible. El combate contra el caracol  -interpretado por Lilian Randall como una alusión a la cobardía de los Lombardos-, implica un significado sexual que destaca bastante bien, p. e., en los finales de las líneas del salterio-horas de Jean de Neuville donde alterna con el combate contra el conejo, o con la justa entre un hombre y una mujer o con el tiro al trasero de una persona a punto de defecar; otro ejemplo puede ser el manuscrito del "Libro de horas" inglés Harley 6563, donde un caballero arrodillado ante un caracol deja caer la espada y el escudo, mientras que en la página siguiente le encontramos de rodillas ante una mujer armada con la espada y el escudo. Estos y otros ejemplos vienen a confirmar la interpretación de estos combates como parodias obscenas del de David contra Goliat.
Entre los temas con figuras antropomorfas de mayor aparición en los tableros quizás el más amplio sea el que podría denominarse como de escenas de la vida diaria sin ningún aparente matiz moralizador pero que suponen pequeños retratos de la vida de entonces. Son imágenes muy variables en las que se representan desde figuras como la de un hombre buscando entre la maleza
a la de un hombre sentado observando una vasija que sujeta en una de sus manos y que para el dr. López_Ríos, por "el pelo y larga barba" y "su gorrete cónico" podría ser "un médico judío, quizás portando un enema" , y que también se ha considerado pudiese representar a un médico inspeccionando la orina pues como escribía Antonio Torquemada en 1553 en los "Coloquios Satíricos "...cosa es de notar, y aún de burlar, ver a los médicos ponerse en los portales de sus casas, esperando por las mañanas, que les trayan las orinas de los lugares comarcanos donde viven ..., y assi las están mirando: como si tuviesen para conocerse las enfermedades por ellas, ... para que se les den dineros por ello".
Si bien Gómez Moreno considera que una de las escenas de los dorsales puede representar a dos hombres "disputándose un jarro" otros estudiosos consideran que realmente lo que quiso mostrar el tallista fue la actividad en un taller de alfarería pues Rodrigo Alemán gustaba de representar en sus obras oficios y actividades artísticas.
En una época en que agricultura y ganadería suponían un peso muy importante en la ocupación de los hombres no podía faltar en la decoración de la sillería alguna alusión bien a ganaderos o labradores solos o bien acompañados por algún animal doméstico. Así, en uno de los tableros se ha representado a un hombre que agarra del rabo a un cerdo para que no se escape o preparado para apuntillarle,
a un hombre persiguiendo a un animal (podría ser su perro),
a dos hombres caminando con un palo o rama en la mano,
o a un hombre bebiendo de lo que parece una calabaza o una bota; son escenas costumbristas de cualquier época, tan sólo identificable por la ropa, sin probablemente contenido moralizador alguno. [Llama la atención que en las últimas imagenes cuerpo y ropas de los hombres han sido punzonados con símbolos tales como una flor de lis, círculos o marcas similares).
Un caso algo diferente puede ser el de la representación de un hombre bien vestido, sentado y que come de un racimo de uvas; en opinión de Dorothée Heim por su ropa podría ser judío y quizás el entallador ha querido hacer referencia a la gula.
La representación de un joven que aparece recostado agarrándose a una pierna podría pertenecer a la iconografía habitual de las sillerías tardogóticas que presentaban un fin moralizador y ser una alusión a la indolencia o a la vanidad.
Y en opinión de Dorothée Heim "el hombre contemplándose en un espejo que se distingue en uno de los relieves es una alusión a la soberbia".
Este tipo de personajes estilizados situados entre motivos vegetales procede probablemente de las numerosas estampas grabadas que con esta ornamentación produjo el arte gráfico de la época. Según Hector Arenas conviene referirse a la obra del padre de Israhel van Meckenem, orfebre y grabador, también conocido como Maestro de la Pasión de Berlín; fue autor de una serie de estampas de contenido ornamental, con elementos vegetales entre los cuales se distinguen pequeñas figuras "grotescas" que aparecen cazando, luchando, disparando arcos o tocando instrumentos, en poses cómicas como en los relieves de Ciudad Rodrigo. Aunque personalmente creo que la mayor influencia en la esctructura y en los motivos que decoran los paneles de las sillas de coro de Ciudad Rodrigo fueron los grabados que figuraban en los primeros Libros de Horas impresos.
Una de las imágenes de los paneles de las sillas altas representa a un joven con la espada en la mano izquierda; la causa de su inclusión es acaso tan sólo de tipo ornamental.
El joven de la talla recuerda los personajes de una serie de grabados de Israhel van Meckenem.
Probablemente las fuentes de inspiración de Rodrigo Alemán para los motivos vegetales de los dos tableros de los estalos extremos -sitiales de honor-, de la sillería fueron los modelos que conoció en sus años de aprendizaje que procederían probablemente más de Brabante que de Castilla. Se acostumbra a citar alguno de los grabados con ornamentación vegetal de Martin Schongauer.
En los tableros de los dos sitiales de honor de Ciudad Rodrigo -situados en el extremo oriental en que la sillería se abre al altar-, el hilo conductor del desarrollo de la decoración vegetal es un tallo central que asciende en forma de S y a partir del cual brotan las hojas cuyo desarrollo ocupará toda la superficie. Si bien su estilo es similar a los grabados ornamentales de Schongauer no puede considerarse la decoración de los tableros como su copia.
El diferente estilo decorativo de los dorsales de las dos sillas altas extremas denotan los dos asientos de honor, quizás destinados a personajes de especial relevancia, si bien reproducen la misma estructura general del resto en lo que se refiere a elementos constructivos y tamaño.
BIBLIOGRAFíA:
-Héctor Luis Arena, "Las sillerías de coro del maestro Rodrigo Alemán. Las sillerías del gótico tardío en España", en B.S.E.A.A., 32 Valladolid 1966.
-Jurgis Baltrusaitis, "La Edad Media fantástica", Madrid 1994.
-Elaine C. Block, "Corpus of medieval misericords", Turnhout (Bélgica) 2004.
-Manuel Gómez-Moreno, "Catálogo Monumental de España. Provincia de Salamanca", Valencia 1967.
-Dorothee Heim, "La sillería coral de la catedral de Ciudad Rodrigo", 2008.
-Dorothee Heim, "El entallador Rodrigo Alemán. Su origen y su taller", A. E. A., nº. 68, Madrid 1995.
-Dorothee Heim, "Rodrigo Alemán die Toledaner Skulptur um 1500. Studien zum künstlerischen Dialog in Europa", Kiel 2006.
-Mateo Hernández Vegas, "Ciudad Rodrigo. La catedral y la ciudad", Ciudad Rodrigo 1932 (ed. Valencia 2012).
-Dorothy y Henry Kraus, "Las sillerías góticas españolas", Madrid 1984.
-Fernando López-Ríos Fernández, "Arte y medicina en las misericordias de los coros españoles", Salamanca 1991.
-Isabel Mateo Gómez, "Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro", Madrid 1979.
-Isabel Mateo Gómez, "La batalla de los gigantes de Pollaiuolo en la sillería del coro de Ciudad Rodrigo", B.S.E.A.A., nº. 55, Valladolid 1989.
-Mª Dolores Teijeira Pablos, "La sillería coral de Rodrigo Alemán en la catedral de Ciudad Rodrigo", Salamanca 2006.
-Luis Vasallo Toranzo, "El cabildo de la catedral de Ciudad Rodrigo contra Rodrigo Alemán", A.E.A., nº.72, Madrid 1999.
-Jean Wirth, "Les marges à drôleries des manuscrits gothiques", Genène 2008.