jueves, 3 de mayo de 2012

ESCULTURA FUNERARIA (I)


Sepulcro de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal. (Cartuja de Miraflores, Burgos).
(CUARTA PARTE)


"Todo lo que la Edad Media ha pensado de la muerte está grabado en los sepulcros. Hay a la vez, honra a los muertos e instrucción a los vivos. … ¿Que vamos a aprender aquí [ante un sepulcro medieval] del gran misterio?. ¿Qué pensaban estos hombres que nos han precedido de la muerte?. ¿Que nos dicen?”.
                                                                                                                 Emile Mâle.

2. EL CUERPO DEL SEPULCRO o PEDESTAL(continuación).

2.2.4. Las siete figuras del Antiguo Testamento.

Los sepulcros medievales fueron unos monumentos profundamente religiosos. Junto a la imagen de la Virgen alimentando al Niño completan los otros siete lados del sepulcro, -de la zona en que está situado el rey-, las figuras de Abraham e Isaac, José, David, Esdrás, Daniel y Esther; se corresponden con las siete Virtudes representadas en el lado de la Reina, por lo que posiblemente tuvieron un significado simbólico complementario, pero la correspondencia no parece muy clara.
Antes de tratar de esas esculturas veamos, primero, unas observaciones sobre el sepulcro, guiados por el texto de Emile Mâle. 
Consideraba, el historiador francés, que en las tumbas medievales se representa a los difuntos en el estado de bienaventuranza; para él, en tanto que monumento escultórico, el sepulcro era el lugar en el que ejercitar su memoria y representar la ansiada permanencia de la conservación del cuerpo tras el juicio final. Observaba que casi “todos los muertos parecen tener treinta y tres años, la edad que tenía Jesucristo cuando resucitó”; según la doctrina que exponían los teólogos en la Edad Media, “la edad que tendrán todos los hombres cuando resuciten como él era”.
La imagen del difunto no solía presentarse aislada sino acompañada por figuras que enriquecían el pensamiento; Apóstoles y Evangelistas eran la expresión de su fe. Pero además el difunto ponía toda su confianza en los efectos de las oraciones de la Iglesia, porque sabía que las oraciones liberaban el alma.
Así, en los vértices del sepulcro de Miraflores figuran pequeñas esculturas de monjes que leen en sus breviarios; leen, sin ninguna duda, lo que la Iglesia llama la “commemoratio defunctorum”, y lo que los yacentes creen oir murmurar en su oído son los salmos de penitencia, los versos del Introito de Esdrás y todas las lecciones de la liturgia fúnebre. Estas oraciones eran preciosas y eficaces; se comprende que el cristiano haya querido conservar sobre su sepulcro el recuerdo de estas oraciones de la Iglesia.
Las figuras del Antiguo Testamento pueden ser, según lo anterior, componentes de un programa iconográfico que profundiza en el tema del “descanso” espiritual, -hasta la “resurrección de los muertos”-, pues el sepulcro de Miraflores presentaría a los reyes en el estado de bienaventuranza, habiéndoles mostrado el escultor, -al que las concepciones religiosas medievales habrían guiado la mano- con los cuerpos que imagina tendrían tras la resurrección. Según la Liturgia, una piedad infatigable, -y que no dejaba jamás de perdonar- era lo que caracterizaba a Dios; la confianza en las oraciones que la Iglesia recitaba por los muertos era lo que los artistas trataban de expresar.

2.2.4.1. Esdrás.

La figura de Esdrás, para Gómez Bárcena probablemente una de las más conseguidas del taller de Siloe, aparece como la de un joven con pelo largo hasta los hombros, vestido con túnica sujeta por cinturón y manto; en la mano derecha sostiene una copa y con la izquierda una bolsa. Para don Manuel Gómez Moreno su autor fue Felipe Bigarny, opinión que parece compartir Isabel del Río de la Hoz.
La figura de Esdrás no es muy frecuente en la iconografía por lo que quizás merezca la pena buscar algunos datos. Fue sacerdote de los judios en Babilonia y escriba en la Ley de Moisés; estando entre los cautivos en Babilonia se le dio permiso para regresar a Palestina con otros judíos y se le concedió autoridad para  reorganizar la comunidad judía en Jerusalem y Judea. El rey de Persia, Artajerjes, le aportó una cierta cantidad de dinero que le permitiría comprar carneros para ofrecer en el Templo de Jerusalem. Se le considera autor no solo del libro canónico de su nombre sino, sobre todo, del apócrifo conocido como 4 Esdras, -en ocasiones incorporado a la Vulgata-, relato de un viaje a ultratumba en el que se contienen siete visiones proféticas; este último libro fue bastante conocido en la Edad Media en España.
La bolsa que sostiene en la mano izquierda puede significar el dinero que llevó a Jerusalem, y la copa simbolizar la séptima visión de Esdrás en la que hace referencia al don de la profecía recibido con estas palabras: “al día siguiente una voz me llamó y dijo: bebe lo que yo te doy a beber; y entonces abrí mi boca y he aquí que él me proporcionó una copa llena como si fuese con agua pero su color era de fuego y yo lo tomé y bebí; y después mi corazón entendió y la sabiduría creció en mi pecho, pues mi espíritu fortalecía mi memoria” [4 Esdras 15, 38-40]. Es también a Esdrás  a quien se le atribuían las palabras del introito de la misa de difuntos: “Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis”; y probablemente la razón por la que figura en el sepulcro.

2.2.4.2. Daniel.

Para Yarza la figura de Daniel “se diría realizada por alguien al margen [del taller], bien contratado por el maestro para un trabajo concreto…”; para Isabel del Río su autor habría sido Felipe Bigarny. Se le representa de mediana edad, -no joven como se acostumbra-, con manto y  túnica de cuello adornado con borlas  y bonete; lleva en su mano izquierda (le falta el brazo derecho) una filacteria. A sus pies dos pequeños leones, su atributo más conocido.
Wethey vio escrito detrás de Daniel, en el cuerpo del sepulcro, la siguiente inscripción: “Amor, ve dovas, como vieres asi as”; su significado y porqué razón figura allí la inscripción es un misterio. Se piensa que la presencia de Daniel en el sepulcro se deba a que su figura podía tener una función de “encomendación” pues aparece en la lista de la “commendatio animae”, plegaria que enumera casos de intervención divina en favor de un fiel y expresa el deseo de que Dios ejerza la misma benevolencia (se citan a Isaac que fue salvado del sacrificio, David que venció a Goliath, Daniel que salió ileso de entre los leones,etc); “Libera, Señor, el alma de tu siervo así como liberaste a Daniel del foso de los leones”.

2.2.4.3. David.

Se le representa sentado, de edad avanzada, con barba y con la corona sobre la cabeza; viste túnica y manto sujeto por un broche. Con la mano derecha sujeta un arpa y, según Wethey,con la izquierda, que ahora falta, sostenía otra apoyada en su rodilla izquierda. Es el supuesto autor del Libro de los Salmos.
Fue el segundo rey de Israel y según la iconografía del Árbol de Jessé, -árbol genealógico cuya rama más alta lleva hasta la Virgen y el Niño-, aparece como hijo de Jessé. Se considera que algunos episodios de su vida, tales como sus victorias sobre el león y Goliath, anuncian la victoria de Cristo sobre Satán. Su presencia en Miraflores podría tener una función de “encomendación”, pues figura también en la “commendatio animae”. Además, si la consideramos junto con la escultura de la reina Ester, configurarían dos modelos de monarcas justos.

2.2.4.4. Abraham y el Sacrificio de Isaac.

Después de todo esto quiso probar Dios a Abraham, y llamándole, dijo: “Abraham”. Y este contestó: “Heme aquí”. Y le dijo Dios: “Anda, coge a tu hijo, a tu unigénito, a quien tanto amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécemelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te indicaré” [Génesis 22] . Aunque destrozado por la pena, Abraham accedió al mandato, pero un ángel lo detuvo en el último momento y le ordenó sacrificara un carnero en su lugar. Componen la representación de Miraflores las tres figuras: Abraham, Isaac y el ángel en una composición rectangular con una buena tensión dramática y una caracterización vibrante del patriarca envejecido.
El simbolismo del sacrificio de Isaac es muy complejo. Los teólogos interpretan los hechos como prefiguras de la vida de Cristo y el Sacrificio de Isaac se pone en paralelo con “llevar la Cruz”. Puede también considerarse como el símbolo de la Obediencia total a la voluntad de Dios . Su presencia en el sepulcro podría tener una función de “encomendación”, pues es también nombrado en la “commendatio animae”.

2.2.4.5. José.

Se le representa imberbe, con pelo largo y rizado, cubierta su cabeza con un sombrero adornado por diadema o corona. Viste túnica y manto abrochado en la parte superior con un cuello muy decorado; del cinturón cuelga una bolsita y del cuello una doble cadena dorada. Aparentemente sostuvo alguna vez un corto bastón en su mano derecha, y en su izquierda quedan restos de un paño no muy explicable. Una ondulada filacteria le rodea la cabeza.
La historia de José a manos de sus propios hermanos, y de como fue tirado a un pozo, para intentar engañar a su padre contando que había sido despedazado por una fiera, ha sido interpretada como la introducción del hombre en el sepulcro, y su milagroso rescate como tipo de resurrección.

2.2.4.6. Sansón.

En Miraflores se le representa sentado, boca entreabierta, pelo no muy largo, con unos rizos que pueden aludir al corte de Dalila pues parte del pelo aparece cortado en el suelo. Viste túnica y manto. Con la mano izquierda sostiene una columna quebrada, emblema de su fortaleza, ya que alude a la destrucción del templo de los filisteos; en la derecha, cerrada, tiene algo irreconocible.
Según F. Pereda, siguiendo a Nicolás de Lyra en su exégesis del Libro de los Jueces, Jue [13-16], “en el descenso de Sansón a Gaza debemos entender el descenso de Cristo a los infiernos”, en su sueño hasta medianoche la “resurrección de Cristo” y por el texto en que arranca las puertas de Gaza, la bajada de Cristo al infierno y la conducción de los patriarcas hasta los cielos. Para L. Reau, Sansón abriendo la boca del león es el símbolo de la victoria de Cristo sobre Satán.

2.2.4.7 La reina Ester.

La escultura de Ester es, según Wethey, “una desgraciada chapuza, perpetrada por un principiante del taller de Siloe, que calculó mal su tamaño por lo que fue necesario colocarla sobre un pedestal”.
Sentada, lleva sobre su cabeza una corona, y de su cuello cuelga una cadena con medalla con un cordero en relieve; en la mano izquierda sostiene un globo dorado, en la derecha un fragmento de un cetro, -recuerdo del favor de su esposo Asuero [Es 4,11; 5,2]-, y sobre su pierna descansa un libro. Viste traje y manto con abundantes plegados.
La historia de Ester, segunda esposa del rey Asuero de Persia, guarda numerosos parecidos con lo que aconteció en el reinado de Juan II e Isabel de Portugal. El rey Asuero había caído bajo la perversa influencia que ejerció sobre su reinado el cruel Amán, -llegó a intentar el exterminio de los judíos-, al que entregó su voluntad. Sólo la reina Ester fue capaz de abrir los ojos de Asuero consiguiendo la muerte trágica de Amán y la reinstauración así  de la justicia en su reino.

2.2.5. Decoración de las caras laterales del sepulcro.

Las caras laterales del sepulcro,
no sólo alojan en pequeñas capillitas con dosel, las imágenes que hemos descrito antes, sino que están ampliamente decoradas. Son innumerables las figuras decorativas dispersas por las paredes. Cada canopio, cada pedacito del detalle arquitectónico, sostiene a algún minúsculo ser humano.
El canopio situado sobre David, por ejemplo, se dedica a los monjes dominicos, pero la mayor parte de las diminutas figurillas ( de unos 5 cm de altura), no tienen ningún significado.
Más significativo son los putti. Actúan como cariátides en las esquinas, luchan con los leones, se mezclan en el follaje entre animales fantásticos,
e incluso miran furtivamente hacia afuera desde los escondrijos más inesperados.

2.3. Arbotantes (a modo de). Vertices interiores de la estrella.

Haciendo de bisetriz en cada uno de los ángulos entrantes del prisma que constituye el cuerpo del sepulcro hay ocho pantallas a modo de arbotantes, constituidos por dos cuerpos de ventanas gemelas con arco conopial en el cuerpo superior, -donde originalmente hubo una pequeña estatua (ahora la mayoría desaparecidas)-, y arco agudo en el inferior.
De las ocho pequeñas estatuas, (de unos 20 a 25 cms), quedan cuatro, y una al menos es moderna. En la estructura bisetriz entre la Virgen con el Niño y el relieve de Abraham hay una figurilla de un hombre cuya cabeza se ve claramente ha sido restaurada:
En el “arbotante” situado entre las esculturas de José y de Sansón hay una pequeña Magdalena con restos de policromía en el vaso de unguentos que lleva entre sus manos y trazas de pintura azul en los bordes de su vestido.

Para Wethey "la base de la estatuilla no se corresponde con su postura, y su estilo no tiene relación con la escuela de Siloe. Incuestionablemente fue tomada de otro monumento y colocada aquí en fecha posterior. Una cabeza del siglo XVIII se adhirió a un cuerpo del siglo XV".
En la estructura situada entre las esculturas de David y Daniel se muestra una estatuilla de una figura masculina muy parecida a la de los "Profetas" barbudos.
Entre la Justicia y la Fortaleza encontramos una figura femenina sin atributo que la identifique, posiblemente realizada en el siglo XVIII.
El ondular de la ropa y la elegante cara y cabello indican la época en que fue realizada (Wethey dixit). Mª José Martinez Ruiz, en un artículo publicado en la revista Goya en 2006, señala que una de las estatuillas que aparecía en uno de los “arbotantes”, en fotografías de comienzos del siglo XX, “hoy en día no sólo ha desaparecido de allí siendo sustituida por otra, sino que la original actualmente se encuentra en una colección particular. Es más, hubo de salir de la cartuja precisamente en el curso de esas curiosas intervenciones que tuvieron lugar en torno a 1915 [se refiere a las de José Mª de Palacio y Abárzuza, conde de las Almenas]”. La revista publica en ese número una fotografía de la estatuilla desaparecida, -considerada por el conde como “la perla de su colección”-, en no muy buen estado consecuencia de haber permanecido enterrada, en la finca de Canto del Pico (Torrelodones, Madrid), durante la guerra civil. Representa a una figura barbada, con la cabeza cubierta, y sosteniendo en sus manos un libro abierto.
Ahora, cuatro de las ventanas con arcos conopiales permanecen vacías.

2.4. Vértices exteriores de la estrella.

En los dos vértices principales, eje oeste-este, del prisma estrellado que constituyen el cuerpo del sepulcro se levantan, a modo de pilares, unos templetes de dos cuerpos,
el inferior decorado con motivos geométricos, y el superior con ornacinas adornadas por doseletes conopiales y ocupados en cada una de sus tres caras por monjes cartujos sentados, la cabeza cubierta por capucha y un libro entre sus manos.
En los otro seis vértices de la estrella, en la parte inferior, y sobresaliendo del cuerpo del sepulcro hay unos grandes escudos  sostenidos lateralmente por dos leones coronados y en la parte inferior por putti en forzadas posiciones, con las armas del rey Juan II de Castilla o de la reina Isabel de Portugal.
O unos escudos más pequeños, con las armas del rey o de la reina, sostenidos lateralmente por dos leones coronados que vuelven hacia atrás sus grotescas cabezas; bajo ellos un león y unos putti.
Encima de los escudos, y rodeados de rica decoración, cuatro personajes con tocados diversos y vistiendo túnica y manto. No tienen atributos pues su función es probablemente decorativa.
Se considera que representan a “Profetas”, y a lo largo del sepulcro suelen presentarse juntos dos jóvenes de cara fina y dos más viejos y barbados con un libro o una filacteria entre sus manos. Son dieciséis en total.

BIBLIOGRAFÍA.
-Mª Jesús Gomez Bárcena, “Escultura gótica funeraria en Burgos”, Burgos 1988.
-Manuel Gómez Moreno, “Las Águilas del Renacimiento español”, Madrid 1941.
-Emile Mâle, “L’art religieux de la fin du Moyen Age en France”, 7ª ed., Paris 1969.
-Mª José Martínez Ruiz, “Las aventuradas labores de restauración del Conde de las Almenas en la Cartuja de Miraflores”, revista Goya, nº. 313-314, 2006.
-Felipe Pereda, “El cuerpo muerto del rey Juan II, Gil de Siloe, y las imaginación escatológica”, Madrid 2001.
-Beatrice Gilman Proske, “Castilian sculpture. Gothic to Renaissance”, New York 1951.
-Isabel del Río de la Hoz, “El escultor Felipe Bigarny (h. 1470-1542)”, Salamanca 2001.
-H.E. Wethey, “Gil de Siloé and his school”, Cambridge (USA) 1956.
-Joaquín Yarza Luaces, “Los sepulcros reales de la Cartuja de Miraflores”, Madrid 2007.


lunes, 23 de abril de 2012

ESCULTURA FUNERARIA (I)


Sepulcro de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal. (Cartuja de Miraflores, Burgos).
(TERCERA PARTE)


2. EL CUERPO DEL SEPULCRO o PEDESTAL(continuación).

“Sobre una vasa ochavada, que de punta á punta, por lo largo, tiene diez y ocho pies [4,81 m], y diez y seis por lo ancho [3,72 m], la qual de grueso, tiene poco mas de quatro dedos: está asentado el pedestral, ó tumulo, … este pedestral, …, tiene tambien distinta forma, que la vasa. …, se compone de dos quadros, que encontrados en punta, hazen ocho angulos, ó esquinas, como de estrella, con otros tantos rincones, en cuyo ambito ay diez y seis nichos, y en ellos diez y seis estatuas”.
                                                   Fray Nicolás de la Iglesia, Burgos 1659.

2.2. De las paredes laterales.

En cada uno de los dieciséis lados del cuerpo que soporta la cama del sepulcro destaca un nicho o capillita con dosel, profundamente decorado en su rosca con putti y motivos vegetales. Presenta a una figura o grupo apoyada sobre un basamento soportado por una estructura de arquillos, separados por pequeños pilares o agujas que a veces se decoran con pequeñas estatuillas.
En el lateral del mausoleo que corresponde al costado de la reina están las siete Virtudes, y en las posiciones equivalentes en el lado del rey siete figuras del Viejo Testamento. En los dos nichos restantes, hacia el oeste, -bajo la escultura de Juan Evangelista-, en el de la derecha la Virgen ya mayor con Cristo muerto en sus brazos, y en el de la izquierda la Virgen joven dando de mamar a su niño.

2.2.1. Virgen de la Leche.

Representada como una madre joven campesina con su hijo fornido y hambriento, que le agarra firmemente el pelo con una mano y el jubón desatado con la otra, es de una concepción eminentemente realista, humana, sin ningún misticismo religioso. El Niño está sentado sobre la pierna derecha de la Madre, que acaricia con su mano izquierda el piececito mientras le rodea con el otro brazo. Detalles del vestido, -tales como la blusa de la Virgen y la camisa que cubre parcialmente al Niño-, la redonda cara mofletuda de la Virgen con su frente abombada y los párpados cayendo pesadamente, son caracteres que podían encontrarse en la escultura contemporánea de los Paises Bajos.
El que luego fue prior en la Cartuja, Nicolás de la Iglesia, confesaba en 1659 que había cogido una de las imágenes del sepulcro, -la Virgen con el Niño-, la había pintado, restaurado, y ubicado en altar propio; a principios del siglo XX recibía culto en una capilla independiente y era conocida popularmente como la Virgen de Miraflores. En 1920, -cuenta Wethey-, el padre Edmundo Gurdon, cuando fue nombrado prior, mandó que la pintura y la corona fueran quitadas (conserva algunas marcas aún) y que se devolviese la imagen a su emplazamiento original.

2.2.2. La Piedad.

Aunque en conjunto la escultura parece bastante acertada la representación de Cristo muerto, -el torso y los brazos tiesos-, es algo desigual. Lleva corona de espinas, dejando el paño de pureza descubierto la mayor parte del cuerpo.
 Las grietas y la decoloración del alabastro oscurecen el modelado de la cabeza de una Virgen majestuosa sentada sobre un montón de rocas. Conocida con frecuencia como Quinta Angustia es tema de origen nórdico. La rigidez, la inaccesibilidad, en la actitud de la Virgen del sepulcro de Miraflores, con un manto que cubre su cabeza y cae por su rostro tapándole la frente, la distinguen del mismo tipo iconográfico en otros países. Durante el reinado de los Reyes Católicos alcanzó en la Península Iberica gran popularidad, no sólo en el ámbito funerario sino en otros como el penitencial o en las portadas de las iglesias (caso de la Cartuja).

2.2.3. Las siete Virtudes.

La representación de la Piedad, con la de las tres Virtudes teologales y las cuatro cardinales, ocupan los ocho lados del cuerpo del sepulcro correspondientes a la reina comenzando por la cabecera en el lado oeste. Desde el siglo XIV figuraron en la decoración de los sepulcros, especialmente en Italia; en Francia, Alemania y Flandes su presencia es más tardía, y en España no lo hicieron con fuerza hasta el siglo XVI.
Dos formas de representación serían las habituales: como alegorías con sus atributos específicos o tomando ejemplos de la Historia Sagrada o Profana. La iconografía de las Virtudes de Miraflores sigue con pequeñas variaciones la estudiada por Emile Mâle en dos manuscritos de la segunda mitad del siglo XV: 
un tratado sobre Ética de Aristóteles conservado en la Biblioteca Municipal de Rouen (Francia), 
y una traducción al francés de un tratado de Séneca sobre cuatro Virtudes, del duque de Nemours,  actualmente en la Biblioteca Nacional de Paris. Proske, también recoge esta fuente, e indica que en las esculturas de Miraflores no se copian totalmente las imágenes francesas pues se introducen algunos atributos de origen italiano. Desde el punto de vista de la historia del arte español uno de los aspectos llamativos es la presencia de señales de ideas o formas renacentistas en el sepulcro. Dado que Gil de Siloe se mantuvo fiel a la estética gótica en su obra, parece claro que su presencia se debe a la participación en su taller de algún escultor imbuido por las nuevas ideas. Isabel del Río de la Hoz llega a escribir: "Bigarny debió trabajar también en los sepulcros de Juan II e Isabel, donde, ... hay figuras talladas por otro escultor"; pero sobre el tema quizás volvamos más tarde.

2.2.3.1. La Caridad.

Aparece representada como una joven sentada, vestida con traje y amplio manto decorado en su borde; sobre su cintura lleva la representación de un sol, -el anagrama de Cristo-, y a sus pies un objeto prismático (Wethey dice que es el horno simbólico).
 La mano derecha está restaurada por lo que desconocemos lo que tuvo en origen. Sobre su cabeza una corona que soporta tres pequeños polluelos; un pequeño agujero en ella muestra donde estaría sujeto el pelícano. 
Emile Mâle al describir el manuscrito de Rouen decía: “La Caridad se situa junto a un horno, llevando en una mano el monograma de Cristo que irradia como el sol, y levantando con la otra su corazón hacia el cielo; en su cabeza un pelícano que alimenta a sus polluelos con su sangre”.

2.2.3.2. La Esperanza.

Escribía Mâle al describir el manuscrito de Aristóteles conservado en la Biblioteca Municipal de Rouen: “La Esperanza sostiene en su mano izquierda una colmena, y en su mano derecha un arado y tres hoces; está apoyada sobre una jaula en la que se percibe un pájaro, y en su cabeza lleva una nave”.
La escultura de Miraflores responde a esta iconografía con variaciones en los objetos que la acompañan. El pájaro no es visible y la jaula está a los pies de la figura; la torre que sujeta con la mano izquierda se parece más a un faro que a una colmena, y la herramienta de su mano derecha,-con su asa rota-, podría haber sido un ancla. Según Wethey es probable que el artista copiase los atributos de una pintura o miniatura y por asociación con la nave que lleva sobre su cabeza realizara el cambio a un ancla y un faro. Además, en la iconografía, la Esperanza se representa a veces con tan sólo un ancla.
Lo del barco sobre la cabeza quizás merezca una explicación. Al igual que un navío, tras un largo viaje lleno de contratiempos superados con esfuerzo, llega a puerto, así el ser humano, tras recorrer la senda de la vida, logrará liberar su alma cuando la muerte del cuerpo (dice Gómez Bárcena).

2.2.3.3. La Justicia.

Aparece representada como una mujer, de largo cabello ondulado que cae sobre su espalda, coronada, y vestida con traje y manto. Lleva en su mano derecha una espada con la punta hacia abajo , y con la izquierda sujeta una balanza y otra espada.
El significado de los atributos es el habitual: la balanza para pesar las razones, y la espada para hacerlas respetar. En el manuscrito del duque de Nemours [BNF] está sentada sobre una cama con su almohada: el juez debe preparar la sentencia con reposo, y el cojín es la misericordia que templa a la justicia. 
Dice así parte del verso explicativo situado en la parte superior del manuscrito iluminado [BNF]:
                                                       "Le lit enseigne qu'en repos
                                                        Doit jugue dire son pourpos.
                                                        Comme est l'orlier au lit propice
                                                        Est miséricorde à justice".
El escultor de Miraflores quiso representar el lecho por el cobertor y la almohada, pues los bancos de las demás virtudes no presentan estos elementos.

2.2.3.4. La Fortaleza.

En el manuscrito de Rouen, la Fortaleza aparece como una mujer con un yunque en la cabeza, situada sobre una prensa de lagar, mientras libera a un dragón de una pequeña torre. 
En el manuscrito del duque de Nemours el yunque lo lleva sobre su espalda
y en una cartela, situada sobre la figura, se dice:
                                   “L’enclume se rend clere et fine
                                    Par souvent prendre discipline.
                                    La force de cuer est la tour
                                    Qui n’est vaincue par nul tour.
                                    Qui mest hors de sa conscience
                                    Le mauvais ver est grant science.
                                    Au pressoir de contrition
                                    Sont lermes [larmes] de dévotion.
                                    Ainsi qu’un pressoir ferme à vis
                                    Force se conduit par aviz.
En Miraflores la representación es parecida, aunque la señora más que permanecer en pie se sienta sobre la prensa, y nos ahorran la torre y el dragón; claro que a saber que sostenían los brazos hoy rotos.
El significado iconográfico tiene una lectura algo forzada y en el que no es fácil de ver su relación con el concepto de la virtud. A decir de Gómez Bárcena, el dragón que trata de entrar en la fortaleza podría ser el pecado que trata de entrar en la fortaleza de la ciencia y que el hombre fuerte arranca, la prensa de lagar la contrición, y el yunque la fuerza que se complace en ejercerse. Cuando Siloe adoptó estas imágenes de las Virtudes, con atributos a veces difíciles de comprender, ya llevaban circulando por Francia en códices o en manuscritos iluminados. ¿Cómo llegó a conocer estas imágenes aparentemente únicas en nuestra iconografía medieval?

2.2.3.5. La Templanza.

La iconografía francesa, en el manuscrito del duque de Nemours,  representa a la Templanza como una mujer sentada con un reloj de sol sobre la cabeza, en la boca un freno,en la mano un par de lentes, y los pies calzados con espuelas que se apoyan sobre las ruedas de un molino de viento; en otros manuscritos, -p.e. el MS Laud misc. 570 de la Bodleian Library de Oxford-, aparece de pie pero con los mismos atributos.
En las representaciones italianas, -p.e. la Templanza de Piero Pollaiuolo en los Uffizi-, sostiene un jarro con su mano derecha vertiendo el agua en la taza de vino que sujeta con la otra mano. 
En Miraflores se nos presenta una combinación de las ideas francesas e italianas: el extraño tocado no es sino un reloj de sol y un bocado de caballo;si bien le falta la mano derecha, por la posición elevada del brazo podría sujetar un jarro que vertiese el agua en la taza de vino que sujeta con su mano izquierda.
El reloj simbolizaría el ritmo que debe regular la vida del prudente, poner un freno en la boca es ser maestro de sus palabras, verter agua en el vino sería “como si se estuviese apagando el fuego del deseo libidinoso” ( recogido por Gómez Bárcena de A. Katzenellenbogen).

2.2.3.6. La Fe y la Prudencia.

Manuel de Assas escribía en su libro, “La Cartuja de Miraflores junto a Burgos”, publicado en 1880 en Madrid: “… las tres virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad, y las cardinales, Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, con el nombre de cada una escrito al pie, y teniendo por atributos: la Fe, nada actualmente, por haber desaparecido su cabeza, pero casi se puede afirmar que la usual venda cubriría sus ojos …”.
Ahora la escultura aparece con su cabeza, sin venda que cubra sus ojos, y lo que figura sobre ella es difícil de imaginar aunque nos permite afirmar que algo llevaba. ¿Cuando recuperó la cabeza?, ¿es la imagen original con una cabeza que no tenía en el siglo XIX y que alguien había guardado?.
Según la iconografía del manuscrito de Nemours, la PRUDENCIA sostiene un tamiz en una mano y un espejo en la otra. En su cabeza porta un ataúd, y en su brazo un escudo adornado con los instrumentos de la Pasión. 
En el manuscrito de Nemours la PRUDENCIA figura sentada, lleva los mismos atributos que en el de Rouen más un saco medio abierto con dinero a sus pies.
La imagen rotulada como FE en el sepulcro de Miraflores solo tiene el tamiz en su mano derecha y el saco de monedas junto al pie izquierdo; le falta la mano izquierda y los dos brazos, y en la cabeza algo que llevaba y de lo que sólo queda una delgada lámina. Esto le llevó a escribir a Wethey en 1936: “Es obvio que las etiquetas modernas de la Fe y de la Prudencia [en Miraflores] se han intercambiado”.
La representación más frecuente de la FE es una mujer que tiene un libro,- el Antiguo y Nuevo Testamento o las Tablas de la Ley-, y una vela encendida (luz que alumbra las tinieblas donde el hombre está sumergido) en las manos; puede llevar una iglesia sobre la cabeza. Así aparece, p.e., en un Libro de Horas del maestro Bedford conservado en la J.P. Morgan Library.
En el sepulcro de Miraflores la escultura rotulada como Prudencia y que corresponde a la FE es la de una mujer que viste traje y amplio manto con los bordes muy decorados; lleva sobre su cabeza una pequeña iglesia y sobre sus rodillas descansa un libro. Sus manos mutiladas no nos permiten conocer lo que sostenían inicialmente; probablemente una vela. ¿Cuando se intercambiaron erróneamente los rótulos de las imágenes?.
La aparición de las Virtudes en la escultura funeraria tiene lugar tras una larga andadura iconográfica a lo largo de los siglos. Su origen es, quizás, la Psycomaquia, -o “Combate del alma”-, de Prudencio (s. V d.C.), una representación alegórica de la lucha del alma por su salvación simbolizada a través del combate armado entre las Virtudes y los Vicios. Poco a poco la iconografía fue independizándose del texto apareciendo las representaciones de las virtudes aisladas de los vicios y transformadas en las siete Virtudes Teologales (Fe, Esperanza y Caridad) y Cardinales (Fortaleza, Justicia, Prudencia y Templanza). En el sepulcro de Miraflores las Virtudes aluden a las características que debían adornar a un príncipe que quisiera alcanzar el Cielo.

BIBLIOGRAFÍA.

-Mª Jesús Gomez Bárcena, “Escultura gótica funeraria en Burgos”, Burgos 1988.
-Adolf Katzenellenbogen, "Allegories of the Virtues and Vices in Medieval Art", London 1939.
-Fray Nicolás de la Iglesia, prior de la Cartuja, “Flores de Miraflores. Hieroglificos sagrados, verdades figuradas, sombras verdaderas del Mysterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen, y Madre de Dios María Señora nuestra”, Burgos 1659.
-Emile Mâle, “L’art religieux de la fin du Moyen Age en France”, Paris 1969.
-Felipe Pereda, "El cuerpo muerto del rey Juan II, Gil de Siloe, y la imaginación escatológica", Madrid 2001.
-Beatrice Gilman Proske, “Castilian sculpture. Gothic to Renaissance”, New York 1951.
-Isabel del Río de la Hoz, "El escultor Felipe Bigarny (h. 1470-1542)", Salamanca 2001.
-H.E. Wethey, “Gil de Siloé and his school”, Cambridge (USA) 1956.
-Joaquin Yarza Luaces, "Gil de Siloe", Madrid 1991.
-Joaquín Yarza Luaces, “Los sepulcros reales de la Cartuja de Miraflores”, Madrid 2007.

NOTAS.
*En los trabajos de  Gil de Siloe no existe ninguna obra que no se explique por un libro. El artista no inventaba nada; traducía, -magníficamente-, a su lenguaje las ideas de otros. Es necesario, por tanto, esforzarse por encontrar el libro que el artista tuvo bajo sus ojos, o, si no somos capaces de encontrarle tratar de comprender el pensamiento religioso del que salió su obra. Conviene recordar que en el siglo XV es difícil encontrar alguna obra artística que no se explique por un libro.
                                          *                   *                   *
*La iconografía “francesa” de las Virtudes aparece en internet en las miniaturas de algunos manuscritos. Así:
-El manuscrito de Aristóteles puede verse en la Biblioteca de Rouen, portal "Rouen nouvelles bibliothèques", como Manuscrit 927; se fecha hacia 1453. Para el tema de las siete Virtudes interesa el folio 017v. Es uno de los manuscritos sobre los que se centró Emile Mâle.
-El manuscrito redactado para el duque de Nemours, Jacques d’Armagnac, puede verse en la Biblioteca Nacional Francesa, MS Francais 9186 fol. 304, Banque d’images de la BNF. El manuscrito se fecha ca. 1470 , como proviniente del taller del maestro François, y en él aparecen representadas en un folio cuatro virtudes. Es el segundo de los manuscritos sobre los que se centró Emile Mâle. Tambien en la BnF en el MS Francais 9608 fol41v aparecen las tres virtudes teologales similares en diseño y atributos a las del manuscrito de Rouen; la miniatura es atribuida al Maitre des Tres Petites Heures d'Anne de Bretagne.
-Un Libro de Horas del maestro Bedford, de ca. 1420, puede verse en la J.P. Morgan Library MS 359 fol 116 y ss., base de datos Corsair. Presenta las siete virtudes.
-Un tratado francés incompleto sobre las cuatro virtudes cardinales, de ca. 1450, puede verse en la Biblioteca de Oxford, Bodleian Library MS. Laud misc 570 fol 09 y ss., base de datos LUNA. Parece ser una traducción de fragmentos del Breviloquium de virtutibus escrito en el siglo XIII.
-Existen otros muchos manuscritos que presentan representaciones iconográficas similares; así el MS Francais 22922 de la BnF, el MS Francais 138 también en la BnF, etc.. Se ve que durante algún tiempo esta extraña "moda" tuvo su éxito.
*Para conocer la iconografía “italiana” de las Virtudes en internet lo más cómodo es ver la obra de Piero Pollaiuolo, en la Galleria degli Uffizi en Florencia, donde figuran seis de las virtudes pintadas en 1470 (p.e. en la Web Gallery of Art o en la Wikipedia italiana).

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