miércoles, 16 de noviembre de 2011

SILLERÍAS DE CORO (II)


Sillería de coro de la Capilla del Colegio de San Gregorio, Valladolid (I).
(PRIMERA PARTE)



El Padre Arriaga escribía en el siglo XVII que adornaba el coro de la Capilla del Colegio de San Gregorio una sillería de nogal de curiosísima escultura.
En el Museo Diocesano y Catedralicio se conservan doce sitiales ,-en dos grupos de seis- que pueden ser identificados con los de la capilla de San Gregorio pues entre los motivos que constituyen su decoración aparecen el escudo de Fray Alonso de Burgos con la flor de lis. Su número, además, coincide con la dotación de capellanes prevista por Fray Alonso para su capilla en el Colegio de San Gregorio.
A Fray Alonso de Burgos hay que situarlo entre los principales promotores del período final del siglo XV. Su formación al servicio del obispo Pablo de Santa María, -de quien tomó por armas la flor de lis-, y su posterior en el convento dominico de San Pablo en la ciudad de Burgos le permitió una posición de privilegio para conocer el arte que se realizaba en la corona de Castilla. Confesor de la reina Isabel la Católica, cuentan las malas lenguas fue quien la recomendó encargase la realización de los sepulcros de sus padres y hermano en la cartuja de Miraflores a Gil de Siloe.
Utilizó desde muy temprano la promoción artística como medio de exaltación personal. Su uso del arte como signo de prestigio llegó al paroxismo en la obsesiva repetición y frecuencia de su escudo en cuantas obras patrocinó tanto inmobiliarias como mobiliarias.
La fecha de realización que se supone para esta sillería puede establecerse en los últimos años del siglo XV, -es decir, alrededor de 1496-, fecha en que se concluyó el Colegio.
Se desconoce quien fue su autor. Para Ara Gil pueden señalarse puntos de contacto con la labor en madera de las puertas del Colegio de Santa Cruz; otros historiadores, en cambio, la asignan a Rodrigo de León, y a algunos les trae a la memoria la de Padres de la Cartuja de Miraflores realizada por Martin Sanchez de Valladolid.
Los dorsales de los asientos, -separados unos de otros por delgadas columnas estriadas que avanzan el influjo renacentista-, van ornamentados con composiciones que mantienen elementos góticos (como la fila de arcos de la parte inferior del dorsal),
pero con unos diseños en los que ya se advierte una evolución hacia el gusto renacentista. Una constante en ellos es la repetición de las armas del fundador y promotor del colegio y capilla; parafraseando a su biógrafo del siglo XVII el P. Arriaga, “con tanta firmeza y multiplicidad que no es posible” eliminarlas sin destruirlas.
El remate formado por hojas de acanto y una guirnalda de hojas de laurel ceñida por cintas deja bien claro el sabor incipiente renacentista.
Carece de misericordias.

Los únicos motivos figurativos se localizan en los apoyamanos que adoptan forma de lágrima  decorada en sus dos caras con diversas composiciones, entre las que destacan cabezas humanas o animales fantásticos. Pero antes de hablar de ellos hay que contar tres pequeñas historias.
La primera la escribió J. Baltrusaitis en su libro “La Edad Media fantástica”. Dice así: “… la moneda jugó un papel decisivo en la transmisión de algunos temas… La Edad Media veneraba las piezas grabadas… pero… gustaba de las antiguas piezas de plata y oro … Monedas de diversos orígenes, sobre todo romano y bizantino, circulaban abundantemente. Se llevaban como si fueran medallas dignas de veneración… Las monedas servían para decorar muebles, los vestidos y los arreos de los caballos…
… el caso de una curiosa bestia que denominaremos el “cuadrúpedo de dos patas”. La anomalía se explica primero por el deterioro del metal. Algunas partes de la figura del caballo se borran con el tiempo: a menudo sus piernas parecen separarse … se trata … de una regla de dibujo. La imagen se va dislocando progresivamente: las patas delanteras, cuyas articulaciones son más frágiles, se colocan cada vez más lejos y se pasean libremente. Ha nacido una criatura nueva que … encontrará su configuración definitiva con la supresion completa de los elementos separados. … El tronco de esta figura, continuado directamente por un largo cuello trazado por la misma curva, es la causa de que, a menudo, se la tome por un dragón.. … Privado de su apoyo por delante, el animal parece suspendido. Y no sólo es monstruoso por su anatomía, sino sobre todo por su incumplimiento de la leyes de equilibrio. … “
La segunda historia es un poco más complicada: trata delLibro del Alboraique”, un panfleto anónimo escrito alrededor de 1488, que realiza un ataque virulento contra los conversos judaizantes al compararlos con al-Bur~q, nombre árabe del corcel de Mohammed que, milagrosamente, condujo al profeta, ida y vuelta, desde la Meca a Jerusalén en una sola noche. Alalboraiquese le describe como una bestia grotesca, con boca de lobo, cara de caballo, ojos de humano, orejas de lebrel, cola de serpiente, cuerpo de buey, y varios etcéteras hasta completar veintiún características. Al igual que la bestia de Mohammed representa una combinación monstruosa de distintas partes de animales pero no puede identificarse con ninguna especie en particular, los falsos conversos practican las tres religiones sin poder ser categorizados ni como musulmanes, ni como judíos, ni como cristianos. El autor del panfleto asigna cualidades morales a los atributos físicos de los alboraicos o conversos a los que se considera hipócritas, falsos, vanidosos, insolentes, heréticos, sodomitas y arrogantes.
Deberíamos leer el cuerpo monstruoso que proyecta como una construcción cultural; así, en la catedral de Sevilla en un friso de la  sillería existe una pieza compleja y maliciosa, en la que se ve a dos monstruos compuestos devorando la cabeza de un muerto; bajo el relieve, en una voluta, figura el nombre “Alboraique”; su imagen es similar a la del apoyamanos que hace pareja con el que en la sillería de la capilla del colegio de San Gregorio presenta el escudo de fray Alonso de Burgos.
Y la tercera historia la contó en 1517 Lorenzo Vital al describir los lugares visitados por Carlos V en su primer viaje a España.
Este venerable prelado [Fray Alonso de Burgos] tenía un gran celo por aumentar y defender la fe católica y destruir los herejes e infieles, … Por esa causa, allí donde sabía que estaban, los perseguía diligentemente para amonestar su salud, condenándolos y censurando su condenable error, lo que tan diligentemente hizo y trabajó que convirtió a varios: por el cual el rey y la reina le dieron la mitad de las confiscaciones procedentes de los herejes e infieles obstinados y vencidos, a fin de que para extirparlos se sintiese más alentado. De cuyas confiscaciones juntó y adquirió tan grandes dineros, que se estimaba su haber en un valor de más de cuatrocientos mil ducados. Fueron entonces varios de esos obstinados “marranos” herejes quemados y sus bienes confiscados; y a los fugitivos se les requería para que acudiesen a responder de aquello que se les imputaba, y que dieran tan buenas excusas que pudieran bastar, en el plazo de breves días, con peligro de que, si se mostraban en falta, tendrían sus bienes confiscados y parecidamente sus cuerpos. En memoria de lo cual hizo colgar, en diversas iglesias, en el reino de castilla, tantas camisas como marranos herejes habían sido quemados, de tal modo que, en la iglesia de San Pablo, de la que al presente os quiero hablar, ví allí colgadas una treintena, debajo de las cuales estaban escritos, en gruesas letras, los nombres de dichos herejes y sus culpas; y también había pintadas representaciones de diablos, como señal de sus culpas y condenable error. … Este susodicho obispo de Palencia hizo edificar el mencionado convento, y también el colegio que allí había, con los dineros procedentes de las confiscaciones de esos “marranos” herejes, todo ello en honor de Dios y exaltación de la fe, …






BIBLIOGRAFÍA.

-“Escultura gótica en Valladolid y su provincia”, Clementina Julia Ara Gil, Valladolid 1977.
-“Para la historia del Colegio de San Gregorio de Valladolid”, Juan Agapito y Revilla, BSCE, Valladolid 1919.
-“Aportaciones al estudio del legado artístico de Fray Alonso de Burgos”, José Ignacio Hernández Redondo, Bellaterra 2001.
-“Historia del Colegio de San Gregorio de Valladolid”, Gonzalo de Arriaga, editado por Manuel Mª Hoyos, Valladolid 1928-40.
-“La Edad Media fantástica”, Jurgis Baltrusaitis, Ediciones Cátedra, Madrid 1994.
- "Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos", Carmen Bernis, Madrid 1978-9
-“Viajes de extranjeros por España y Portugal”, J. García Mercadal, Junta de Castilla y León, Salamanca 1999
-“Las sillerías góticas españolas”, Dorothy y Henry Kraus, Madrid 1984.
-“Inventario Artistico de Valladolid y su provincia”, J.J. Martin Gonzalez y otros, Valladolid 1970.
-“Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro”, Isabel Mateo Gómez, Madrid 1979.
-“Castilian Sculpture. Gothic to Renaissance”, Beatrice G. Proske, Nueva York 1951.
-“Exposición conmemorativa del V Centenario del matrimonio de los Reyes Católicos”. Valladolid 1969.

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