Sobre la
Sillería de coro de la Catedral de Zamora. (V)
(QUINTA PARTE)
5.
BESTIARIO DE LA SILLERÍA.
5.1. BESTIARIO FANTÁSTICO.
“Leíse en la Historia de
Antioquía de un sancto padre que después que por muchos días había rogado a
Dios que le mostrase qué figura había la muerte, una vegada oyó una voz de home
que le llamaba, é salió fuera de su cella, é vió una bestia que había el cuerpo
de asno é las piernas de ciervo, é los pies de caballo, é la cara de león, é
duas órdenes de dientes é un cuerno muy grande, é había la voz de homme; e
entendiendo la significación, conoció que todas estas viles condiciones de la
muerte que se pueden entender por esta bestia…”.
[El Libro de los
Enxemplos, Biblioteca de Autores
Españoles, Vol. LI]
Las sillerías de coro
ofrecen un riquísimo repertorio de animales fabulosos, tan difíciles de
identificar como de atribuirles un significado concreto; el horroroso aspecto
que muestran, y su semejanza en la mayoría de los casos, con animales de
inequívoco simbolismo de vicios y pecados, hace que se les conceptúe como
prototipos de maldad, con lo demoníaco o con la muerte.
El simbolismo de los
animales existía desde la antigüedad. “Los Bestiarios”, libros medievales, tratan de animales, reales o
imaginarios, representativos en sus rasgos más salientes de Cristo, el diablo,
el bien, el mal, o ciertas virtudes o vicios. Su influencia se dejó sentir en
la liturgia y en la oratoria cristiana; y de ellos, en gran número, la
escultura románica y gótica tomó muchos de sus modelos. Quizás algunos textos
ayuden a justificar la presencia en la sillería del coro de la catedral de
ciertos de estos seres.
5.1.1. Los Centauros.
El centauro aparece
representado en tres misericordias de la sillería de la catedral. En una lleva
el arco y la flecha y está en actitud de disparar; arco y flecha eran armas
propias de los dioses o de los reyes, por lo que no es de extrañar su presencia
en el firmamento y el que preste su icono al Sagitario del Zodiaco.
En
el imaginario medieval los centauros eran unos seres mitad hombre y mitad
caballo que vivían en la agreste naturaleza; se alimentaban de carne cruda y
cazaban a sus presas armados de palos y piedras; sus costumbres solían ser
brutales, sobre todo en relación con las mujeres, y cuando estaban bajo los
efectos del vino. Se les solía otorgar un simbolismo negativo, como
representación del pecado en general: “Tienden los impíos su arco,/ ajustan a
la cuerda sus saetas,/ para asetear en lo oculto a los rectos de corazón”
[SALMOS, 11, 2 (V.10)].
El
mito más popular relativo a los centauros se encuentra ya en Homero. Según su
relato, el centauro Eurytion invitado a la boda de Pirithoos, -rey de los
Lapithes-, con Hippodamia, se emborrachó en el banquete e intentó violar a la
novia, por lo que fue castigado por su insolencia por los héroes, que le
expulsaron trás haberle cortado la nariz y las orejas; sus compañeros, los
centauros, vinieron en su ayuda y se produjo una lucha en la que Pirithoos y
Thésée, el héroe, también presente en la fiesta, les vencieron persiguiéndoles
hasta el pie del monte Pinde. La batalla, representada con frecuencia,
simbolizaba el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
Para Isabel Mateo la lucha a
pedradas entre dos centauros en una misericordia de Zamora podría ser una
evocación crítica de la lucha entre caballeros. Los centauros tenían fama de violentos y de disfrutar de placeres como el vino, las mujeres y la caza; se los consideraba la encarnación de sentimientos como la ira y, por lo tanto, representantes de la barbarie y de la lujuria masculina.
5.1.2. Sirenas y
Tritones.
La primera referencia
escrita que tenemos de las sirenas es el canto XII de “La Odisea”, cuando se narra el episodio en que Ulises,
instruido por Circe, tapó con cera los oidos de sus marineros y se hizo atar al
mástil de su embarcación para poder escuchar sus cantos sin sucumbir ante
ellos. La sirena iconográficamente era entonces un ser híbrido con cabeza de
mujer y cuerpo de ave.
En el siglo VI d.C. aparece
una obra, el “Liber mostruorum de diversiis generibus”, en la que se dice:”Sirenas son doncellas
marinas, que atraen a los navegantes por su hermosura y la belleza de su canto.
Desde la cabeza hasta el ombligo tienen forma de mujer y tienen colas escamosas
de peces, moviendose en las profundidades”. A partir de entonces la descripción que los autores griegos habían
hecho, y que se mantendría sin desaparecer totalmente durante la Edad Media, de
las sirenas con torso femenino y cuerpo de ave, iría cediendo su puesto a esta
nueva imagen de la sirena con cuerpo de mujer que desde la cintura se
metamorfoseas en pez rematado en una aleta caudal. A partir del gótico su
atributo más común fue el espejo y el peine dando lugar al tipo iconográfico de
las sirenas coquetas, porque el peine actuaba como símbolo de la seducción
femenina y el cabello era un medio de seducción.La sirena-pez tuvo como modelo las tritonisas, compañeras de los tritones en el “thíasos” marino; su aspecto es más seductor que el de las sirenas-pájaro por lo que éstas se asocian a símbolos demoníacos mientras las pisciformes se vinculan a la lujuria.
Los griegos forjaron
atractivos mitos para explicar la grandeza del mar, que ellos percibían como un
poder sobrenatural. Poseidón, el dios principal, tenía el privilegio de ser
acompañado por una corte triunfal de servidores, el llamado Thiasos marino. A
Tritón, hijo de los dioses marinos Poseidón y Anfítrite, se le suele
representar de cintura para arriba como un humano y la cola de un pez. Con el
tiempo su imagen y nombre se asoció con unas criaturas parecidas a sirenos,
-los tritones-, que podían ser
masculinos o femeninos; así fue como surgió el colectivo de los tritones, cola
de pez y algún atriibuto, -tridente, caracola,espada- en las manos, con una
función meramente decorativa sin una mitología precisa. Según Maeterlink muestra
como el hombre que vive en pecado se degrada hasta el rango del bruto, según las
observaciones que hace para una misericordia similar de Saint-Sulpice en Diest
(Bélgica).
La Iglesia, recomendó usar
con precaución las figuras de los dioses de la gentilidad, pero, a pesar de
ello, la mitología triunfó, porque, los eclesiásticos doctos la favorecieron, y
amaron, en su calidad de humanistas. Para conciliar las
representaciones mitológicas con las enseñanzas cristianas, la única vía
posible fue utilizar la mitología con sentido alegórico; la alegoría convertía
a la imágenes paganas y a las fábulas licenciosas, en inocentes pretextos para
condenar vicios morales, o para ensalzar virtudes.
5.1.3. El Grifo.
Del siglo XIII es el “Bestiario
moralizzato di Gubbio”, un texto
constituido por 64 sonetos. Cada uno describe las propiedades de un animal así
como su significado moral; dice en este caso: “Ciertamente está hecho el
grifo/ a semejanza de una fiera y de un ave:/ su parte de atrás es como de
león,/ y por delante parece el águila voladora;/ muy fuerte, por su
naturaleza,/ tiene la vista aguda, es ligero y ágil,/ engaña al hombre vivo por
traición,/ lo mata y devora de inmediato./ Por el grifo entiendo al Enemigo,/ y
por el hombre vivo al penitente,/ que áquel engaña, se come y devora./ Ve con
agudeza, pues es muy viejo,/ fuerte y ágil por su naturaleza cruel/ jamás
perdonará a criatura alguna”. A
partir del siglo XV al grifo macho se le representaba sin las alas.
El Physiologus nos cuenta que vivía en una parte de los desiertos
de la India; y Maestre Gossouin en “La imagen del mundo” narraba en el siglo XIII :”Allá [en la India]
están las grandes montañas de oro y de piedras preciosas, y de otros tesoros en
abundancia. Pero ningún hombre se atreve a acercarse a ellas, debido a los
dragones y a los grifos salvajes que tienen cuerpo de león volador, y que bien
pueden llevarse a un hombre completamente armado, junto con su caballo, si
consiguen atraparlo”. Contaba,
también, una leyenda griega que Apolo fue en busca de los grifos y que regresó
a Grecia cabalgando sobre los lomos de uno de ellos.
El artista burlón que talló
este friso, como el que hizo algunas de las misericordias, debió hacerlo con
alegre sonrisa en la boca y contento silbido en los labios; ambos mostraron una
facilidad esquisita para ver el ridículo de las cosas, y hacerlo con finísima
socarronería de incrédulos observadores.
5.1.4.
El Dragón.
Isabel
Mateo sugiere que la misericordia en que aparece un niño enrollando en su
cuerpo la enorme cola de una gigantesca serpiente alada, ilustra un pasaje de
la infacia de Hércules.
Fueron
muchos los temas mitológicos que se representaron en el siglo XV en Europa en
diversos soportes, y uno de los que tuvo más éxito fue el relacionado con la
vida de Hércules. Hércules fue considerado desde la antiguedad como símbolo de
las perfecciones morales, y este sentido moralizador se intensificó y
cristianizó sobre todo durante los siglos XV y XVI.
Piensa
la historiadora que la talla de la misericordia de la catedral de Zamora está
relacionado con este pasaje de la Infancia de Hércules: Anfitrión, esposo de Alkmene, enterado de que su
mujer -engañada por Zeus- había tenido un hijo de éste, quiso saber cual de los
dos niños que dormían era el suyo. Para ello, incitado por Hera -irritada a su
vez por la infidelidad de Zeus-, metió una noche en la alcoba de los niños dos
serpientes que se apresuraron a envolverlos; pero mientras uno de ellos,
Ifikles, rompió a llorar, Hércules cogió a cada una con una mano y las
estranguló.
Personalmente,
aunque casi seguro tenga razón Isabel, me gusta más la historia que cuenta
Eliano en su poema Dardanica en el que un tal Hegemon relata la historia de un
enorme dragón que se enamoró de un pastor griego llamado Alenas el Tesalio cuyo
cabello era rubio como el oro, “rampaba hasta él, le acariciaba los
cabellos, lustraba el rostro de su amado lamiéndole con su lengua y le ofrecía
muchas presas”. Claudius Aelianus,
conocido como Eliano (170-225 d.c.), lo narra en su “Historia de los animales”,
una compilación enorme a partir de diversas fuentes (principalmente Aristóteles
y Plinio); es una pena pero este tratado goza de poco prestigio entre los
historiadores de zoología.
5.2. BESTIARIO GENERAL.
El Génesis, en el relato de "La creación del universo", nos cuenta que el día quinto se crearon los animales que poblaron las aguas y el aire, y el día sexto, antes de la del hombre, se crearon los animales que habitaron la tierra [Gen. 1, 20-25]; y poco después, en el relato sobre "El Paraiso", se nos dice que Dios trajo ante el hombre a todos los animales para que éste les impusiese sus nombres [Gen. 2, 19-20]. Como en el antiguo Oriente la imposición del nombre era una señal de dominio, el significado de estos relatos es que los animales fueron creados por Dios, y puestos por Él, para el servicio y bajo el dominio del hombre.
5.2.1. El oso.
El simbolismo más frecuente
del oso era el del demonio. Sin embargo, en los bestiarios medievales, su
descripción no suele aparecer con adhesiones moralizantes limitándose a una
breve, imaginativa y más o menos legendaria descripción zoológica.
Las inclinaciones del oso a
degustar la miel o los frutos dulces del madroño le hicieron simbolizar,
tambien, los apetitos carnales. Como alusión a este pecado pueda quizás
interpretarse una misericordia de la sillería en la que dos osos comen
ávidamente fruta de un barril.
5.2.2. El cerdo.
El cerdo es uno de los
animales peor considerados en el simbolismo de todos los tiempo. Los
bestiarios, curiosamente, suelen omitir su descripción, y en las sillerías de
coro, sin embargo, es muy frecuente encontrar su representación; en la de
Zamora la encontramos de diversas formas.
El cerdo ha sido conocido
universalmente como símbolo de la glotonería, pues traga todo lo que
encuentra.; y, según las épocas, también de la gula y la lujuria, porque, como
dijo San Clemente de Alejandría, se solaza en el estiercol y el fango.
En una misericordia se
muestra unos cerdos complacidos ante la presencia del sexo de un hombre. Para
Isabel Mateo si bien es difícil precisar a que aberración quiere representar es
indudable que se trata de una clara alusión a la lujuria y a costumbres
inmundas.
5.2.3. El elefante.
A partir de algunos hechos
legendarios y de las aportaciones de la historia natural los bestiarios
elaboraron sus conclusiones ético-morales atribuyendo al elefante un simbolismo
religioso. Con frecuencia se le representa llevando sobre su lomo un castillo
que, muchas veces, en proporción es de tamaño mayor que el elefante; esta
iconografía debe derivarse del Libro de los Macabeos [6, 15, 37].
No son unánimes los textos,
el Physiologus y en general los Bestiarios medievales, en cuanto al simbolismo atribuible al
elefante. Nos encontramos con un simbolismo tradicional de pureza, fortaleza e
inteligencia, al que se contrapone también apartir del siglo XIV el de egoismo,
cobardía y bravuconería.
Transcribo dos textos
divertidos para poner de manifiesto “los hechos legendarios” o “las
aportaciones de historia natural”. En “Proprietez des Bestes” (extractos de un
Libro de Alejandro, según manuscrito de 1512, publicado en “Traditions
tératologiques”) se dice: “Cuando se quieren capturar elefantes en los
grandes desiertos sin matarlos, …, se cavan grandes fosas en los caminos por
donde se sabe que pasan, y al pasar caen dentro. Entonces, llega uno de los
cazadores y golpea al animal; después viene otro cazador tras el primero y le
pega en presencia del elefante. Y así como el primer cazador finge golpear al
elefante, el segundo hace ver que lo defiende y protégé para que no reciba más
golpes, y luego le da cebada de comer. Y cuando lo ha hecho así tres o cuatro
veces, el elefante toma afecto al que le ha defendido y le ha dado de comer”. Y en un bestiario latino conservado en Cambridge y
publicado por T.H.White en “The Bestiary. A Book of Beast” (traducción de
Malaxecheverría): “Existe un animal llamado elefante, que carece de deseo de
copular. Dicen las gentes que los griegos lo llaman “elefante” debido a su
tamaño, pues sugiere la forma de una montaña; y en griego montaña se dice eliphio”.
5.2.4. El zorro o la zorra.
Dice así el Fisiólogo
atribuido a San Epifanio: “La zorra es un animal astuto. Cuando tiene hambre
y carece de comida, se dirige a un lugar soleado, y tendida en el suelo y
conteniendo la respiración, simulando estar muerta, yace boca arriba con los
ojos abiertos y las patas en alto. Bajan las aves para comérsela, pero ella
las apresa por sorpresa y las devora a placer. No obra de otra manera el diablo
cuando quiere atrapar al hombre; le tienta para que se comporte lo más
negligentemente en su vida de oración y así es seducido con toda felicidad”.
En todas las recopilaciones
históricas de las fábulas, -desde Esopo (s. V a.C) o Fedro (s. I d. C.) hasta
Babrio (s. III d. C.)-, el zorro se convierte en el símbolo del engaño y la
marrullería. En la segunda mitad del siglo XIII el escritor Rutebeuf mostró a
este animal como símbolo de la hipocresía religiosa haciendo una dura crítica
de las Órdenes mendicantes. La capucha con la que aparece en la sillería hace
la alusión inequívoca.
5.2.5. El mono.
A partir del Physiologus
todas las iconografías le identifican con el diablo, y con los diferentes
pecados que éste representa. Para concretar el significado de las tallas en que
aparece interesa considerar sus dos características más sobresalientes: sus
costumbres y su similitud con los hombres. En uno de los paneles interiores de
la primera escalerilla, dos monos se pelean por un pellejo de vino (escena
similar a la ya vista en una misericordia en la que dos bebedores, en esta caso
hombres, pelean por un pellejo de vino).
Cuando aparece encadenado,
como en un dosel de las sillas bajas del coro, puede interpretarse como el
vicio conquistado por la fe y la virtud (en opinión de Isabel Mateo).
Y en el Bestiario de
Cambridge se dice: “Se les llama simios en lengua latina, porque la gente
advierte en ellos gran similitud con la razón humana. Estas criaturas,
conocedoras de los misterios de los elementos, se alegran en tiempos de luna
nueva, entristeciéndose cuando hay media luna o plenilunio”.
5.2.6 El león.
El león aparece con
frecuencia en el arte desde la antiguedad. Puede tener significados muy
diversos, tanto positivos como negativos.
Dos personajes del Antiguo
Testamento se han enfrentado al león agarrándole por la quijada: Sansón y
David. Sansón se dirigía a casarse con una hija de los Filisteos, y cuando se
acercaba a Timna para verla “”le salió al encuentro un joven león rugiendo.
Apoderóse de Sansón el espíritu de Yavé; y sin tener nada a mano, destrozó al
león como se destroza a un cabrito”
[Jueces, XIV, 5-6]. Sansón vencedor del león es aquí una figura del Cristo
triunfador sobre Satán, sobre las fuerzas del mal y de la muerte. Otro gran
personaje vetero-testamentario, David, cuando se ofreció a Saul para
enfrentarse con el Filisteo
dijo que “Cuando tu siervo apacentaba las ovejas de su padre y venía un
león o un oso y se llevaba una oveja del rebaño, yo le perseguía, le golpeaba y
le arrancaba de la boca la oveja; y si se volvía contra mí, le agarraba por la
quijada, le hería y le mataba…. Yavé, que me libró del león y del oso, me
librará también de la mano de ese filisteo” [Samuel, XVII, 34-37]. El león es aquí la figura
del mal, del diablo, de la muerte.
El león presenta a veces
también un valor positivo, tanto en la Biblia, -“El león, el más fuerte de
todos los animales, que no retrocede ante nadie” [Proverbios, XXX, 30], como, y sobre todo, en los
Bestiarios medievales.
Representado desde la
antiguedad el león puede tener también una simple función decorativa; pero, a
partir del siglo XII y en especial en virtud de los Bestiarios tomó un sentido
cristológico.
5.3 BESTIARIO ORNAMENTAL.
5.3.1. Animales reales.
Agunas misericordias,
apoyamanos o pomos que presentan tallas de animales puede que carezcan de un
simbolismo inmediato y tengan tan sólo un fin ornamental.
Este podría ser el caso de
una que presenta a dos carneros afrontados, sin olvidar que en el mundo
románico cuando se representaban
dos carneros afrontados solían expresar fuerza y estímulo (“Cristo,
simbolizado por un carnero, estimula a los hombres a seguir el camino de la
Virtud y les proporciona la fuerza necesaria para rechazar el Vicio”). Tambien
podría referirse al titular del estalo (p. e., las armas del apellido San Julián o
Sanjulián incorporan dos carneros afrontados).
Los pomos de los doseles de las sillas bajas en los que abundan las aves entre
hojarasca parecen tener, dentro de una gran variedad, un sentido
claramente ornamental.

[La función de los pomos es la de simples elementos de señalización para delimitar los doseles que pertenecen a cada estalo. De forma circular, son secantes con el dosel correspondiente, adoptan una forma de lágrima; presentan dos caras que acostumbran a decorarse con figuras en relieve, normalmente independientes, y que en el caso de la sillería de coro de Zamora son motivos vegetales, animales, híbridos o figuras humanas. Los pomos, en los estalos, no aparecen hasta prácticamente el siglo XV].

Lo mismo ocurre con los pomos en que aparecen simios y otros tipos de animales; su sentido es sencillamente el adorno.
Una misericordia en la que se muestra a dos animales, uno de ellos coceando a otro que emprende la huida, podría tener algún simbolismo que desconozco; no obstante dada la calidad bastante baja es difícil distinguir a que especie pertenecen, -¿monstruos, cerdos?-, por lo que me anima a considerarla como de motivo ornamental.
5.3.2 Animales
fantásticos.
¿De donde vinieron los
animales fantásticos que pueblan la sillería?. En1492 Leonardo da Vinci daba
este consejo a un joven pintor: “si te fijas atentamente en una mancha de
esta naturaleza descubrirás en ella admirables invenciones de las que la
genialidad del pintor puede sacar partido para componer batallas entre animales
y hombres, paisajes, monstruos, diablos y otras cosas fantásticas que te harán
el honor””. Quizás pueda ser una explicación,
como parece apoyarlo la pequeña escultura que acompaña al que asciende hacia
las sillas altas por la primera escalerilla del lado de la Epístola,
y que se transforma cuando
se desciende por ella
aunque sin duda existen
otras muchas explicaciones. Como un extraño guardian con aire canino y cuernos
incipientes que vigila otra de las escalerillas,
sin que por ello los
entalladores olviden por un momento su satírica ironía.
BIBLIOGRAFÍA.
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-Elaine C. Block, “Corpus of
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-Santiago Sebastián (ed.),
“El Fisiólogo atribuido a San Epifanio seguido de El Bestiario Toscano”, Madrid
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