jueves, 16 de enero de 2014

MARGINALIA (II)

Marginalia en la Portada del Colegio de San Gregorio (Valladolid)
SEGUNDA PARTE.


2. DE ZOCALOS O PEANAS O MÉNSULAS.

En la Edad Media el tema de la "fuente de la juventud" alcanzó un éxito extraordinario; durante cerca de tres siglos el tema fue una y otra vez considerado por la literatura de la época. La "fuente de la juventud" o "fuente de la vida" es una fuente mítica de la que brota un agua que regenera el cuerpo y el alma, cura todos los males y rinde inmortal a las personas. Su primera mención se encuentra tal vez en el Génesis aunque los orígenes del mito son desconocidos. La hipótesis más habitual es que nació de la fascinación del hombre por controlar el agua al mismo tiempo que reconocía su dependencia de ella para la supervivencia animal; otra hipótesis sobre su orígen se refiere a que podría haber sido la fuente del Jardín del Edén.
La idea del rejuvenecimiento por medio de las aguas de una fuente es un mito que se encuentra en distintas culturas especialmente las asiáticas y vienen a materializar las utópicas ilusiones de regeneración del género humano. Si bien es en la "Carta del Preste Juan" donde aparece en la Edad Media una de las primeras descripciones de este agua de la juventud, no hay que olvidar otra de las obras que más contribuyeron al éxito de este mito: la "Histoire d'Alexandre" que consagra un episodio a la "Fuente de la Juventud" y del que se muestra un fragmento del folio 161 de un bello manuscrito conservado en la BNF bajo el código "Français 9342".
Quizás la narración que más difundió la leyenda en el siglo XV fue "El libro de las maravillas del mundo" de Juan de Mandeville o de Mandavila. Escribía su autor al hablar "De las cosas que ay en la India" al comienzo del Libro II: "... a la fin de aquesta floresta está la ciudad de Plúmbea y encima de aquella ciudad está una gran montaña ... y al pie d´esta montaña está una fuente que sale d´ella olor de todas especias y en cada hora muda su color y sabor y si alguno beve de aquella agua tres vezes en ayunas sana de qualquier enfermedad que aya, y los que allí moran biven muchas vezes de aquella agua, por lo qual ellos no tienen ninguna enfermedad; y yo he bevido tres o quatro vezes de aquella agua y parésceme que yo valgo más por aquello ahora. Y dizen que aquella fuente viene del Parayso Terrenal y por esto es de tanta virtud y por tanto estos que cada día beven d´ella paresce que sean moços, por donde dizen algunos que la llaman "la fuente de mocedad" por lo sobre dicho". El manuscrito Français 2810 conservado en la BNF ilustra el episodio con la siguiente miniatura:
La fuente que figura en la calle central de la portada del Colegio de san Gregorio (Valladolid) parece referirse a ella según lo sugieren los niños que se están bañando o que juguetean a su alrededor.  Su forma reproduce las fuentes urbanas medievales con un pilón hexagonal en cuyo centro surge el eje en el que se enclavan los caños con forma de animal y que en este caso está formado por el tronco de un árbol.
El simbolismo del árbol es muy antiguo. En muchas religiones se le asocia con la génesis de la vida; sus frutos tenían el poder de regeneración para aquellos que los comían. En época medieval Ramón Lullio lo emplea como imagen de la Ciencia y los grabados que ilustran las ediciones de algunos de sus libros se asemejan a granados. La granada según Cirlot, por su forma y estructura interna es "el ajuste de lo múltiple y diverso en el seno de la unidad aparente", y ya en la Biblia se empleaba como símbolo de la unidad del universo.
En la parte superior de la calle central de la portada figura el escudo real sostenido por el águila de san Juan y flanqueado por dos leones. El padre Arriaga escribía así en el siglo XVII: "Levanta en la parte superior un árbol, cuyas ... ramas divide un grandioso escudo de armas reales, ... Reagradeciendo a los Reyes Católicos los beneficios recibidos, ...". Para Julia Ara y para María Lozano parece claro que su presencia significa la dedicación específica del edificio a los Reyes Católicos y el agradecimiento del fundador del Colegio a la Corona.
La dificultad de interpretación del simbolismo que contiene la fachada es la de sumar los diferentes elementos para obtener un programa significativo. María Lozano ha sugerido una interpretación basada en la función del edificio cuando se realizó y que estaba dedicado a la enseñanza de la Teología y de las Artes Liberales: el hombre por el estudio de la Teología y de las Artes podría regresar al paraíso [representado por la fuente con el árbol] del que había sido expulsado Adán. Para complicar más las cosas es necesario conocer que hace ya mucho tiempo desapareció la puerta de madera de entrada al Colegio en la que figuraba la Virgen rodeada por los cuatro Doctores de la Iglesia.
Los contrafuertes que encuadran la portada del colegio de San Gregorio (Valladolid) están divididos en tres cuerpos donde se disponen esculturas de salvajes cubiertos de pelo en el inferior, de caballeros armados con lanza y escudo en el central y de salvajes desprovistos de vello en el superior. Todas ellas aparecen situadas sobre unas peanas con figuras de ángeles o putti y animales con los que juegan o luchan. De ser acertada la interpretación de María Lozano sobre el simbolismo de la fachada -la ciencia que difundía el Colegio era la única capaz de garantizar la inmortalidad del espíritu-, nos daría una indicación para tratar de comprender la razón de la existencia de las esculturas de tenentes que la custodian, así como de los motivos que decoran sus peanas.

Contrafuerte izquierdo.
A1: "Putto" que tira de la cola de un animal híbrido.
A2: Dos angelotes dentro de la concha de un caracol luchando entre si.
A3: Ornamento vegetal con mazorca.

B1: "Putto" peleando con dragón.
B2: Dos "Bufones" ("fou" o "locos") peleando.
B3: Grifo picoteando a un angelote.

C1: Putti luchando con un dragón.
C2: Dos angelotes (muy deteriorada).
C3: "Putto" entre dos ángeles (muy deteriorada).

La decoración de las peanas que sostienen las esculturas de salvajes o de caballeros de la portada podrían estar relacionadas con la disposición del alma para superar con el estudio los errores en la búsqueda de la verdad. Pero dado que desconozco una interpretación coherente para los motivos de todas las ménsulas adjunto unas imágenes, con una primera aproximación identificativa, para que los que careciendo de la agudeza visual necesaria para su contemplación o para los que habitualmente no puedan admirarlas puedan disfrutar con su visión. La agrupación de las imágenes se refiere primero al pilar izquierdo según se mira a la fachada y luego -en la segunda fotografía-, al derecho; se presentan ordenadas de forma que la fila superior corresponde a las ménsulas de los salvajes sin vello, la segunda a los caballeros y la inferior a los salvajes velludos. 
 
Contrafuerte derecho. 
A'1: "Putto" luchando con animal fabuloso.
A'2: Angelotes anidados.
A'3: Dragón.

B'1: "Putto" peleando con un caracol.
B'2: Pájaro picando a un angelote.
B'3: Ornamento vegetal con mazorca.

C'1: Angelotes volteando a un niño.
C'2: Angelotes peleando por un racimo de uvas (deteriorada).
C'3: "Putti" golpeando a un animal desaparecido (muy deteriorada).
Existen otras cuatro ménsulas no incluidas en las fotografías anteriores; están en muy mal estado y sostienen los salvajes velludos dispuestos en las jambas de la puerta de entrada.
Las muy deterioradas ménsulas presentaban los siguientes motivos:
A''1: Animal entre "putti".
A''2: Animales junto a una hoguera.
B''1: Angelote sobre dragón.
B''2: (Se desconoce).

Para María Lozano "salvajes" y soldados armados "parecen elementos complementarios de la heráldica real", aunque recuerda que a finales de la Edad Median los viajeros difundieron de nuevo el mito "del Paraiso Terrestre y de sus habitantes en los tiempos fabulosos que precedieron a la Historia". La interpretación del simbolismo de los "salvajes" ha sido explicada de muy distinta manera y casi todos los escritores han rehuido las diferencias en la interpretación del simbolismo según el salvaje aparezca cubierto de pelo o desnudo [cuerpo inferior y cuerpo alto de la portada].
Los salvajes desprovistos de vello visten una piel ceñida a las caderas y variados cinturones; sujetan entre las manos clavas de madera y escudos que podrían ser de cuero adornados con muy diferentes motivos y de difícil interpretación. Dos son barbilampiños y el resto gasta poblada barba; la mayoría se toca con corona o turbante. Se ha considerado a veces que representan la imagen del nativo americano recién descubierto frente a la imagen del "salvaje" medieval preconcebida.
Los contrafuertes llevan en su calle inferior seis salvajes [se ha perdido uno] cubiertos de pelo; cuatro más forman parte del dintel de la puerta [los ocho que pueden verse frontalmente a la fachada se muestran en la foto]. Todos menos uno se ciñen con ramas entrelazadas similares a las que debían adornar su cabeza (varías han desaparecido o no existieron) y sujetan escudos con intrigantes motivos. Su iconografía es la tradicional del "salvaje" en los siglos en que se levantó el edificio.    
En el cuerpo central figuran esculturas de caballeros, armados con lanzas o hachas y escudo y vestidos con armaduras. Según Ara Gil los "caballeros armadossolían ser empleados para simbolizar la virtud. Salvajes y caballeros se apropian en la portada del Colegio del lugar que ocupaban los santos en las fachadas de las iglesias; se aprecia claramente que participaron diferentes manos en su elaboración. Las esculturas aparecen soportadas por ménsulas, zócalos o peanas con diferentes motivos. El modelo de fachada-retablo del Colegio de San Gregorio se usaría con posterioridad en instituciones docentes.
BIBLIOGRAFÍA.
-Juan Agapito y Revilla, “El colegio de San Gregorio de Valladolid”, en Bol. de la Sociedad Castellana de Excursiones, nº 57- 1907, nº 107 y 108-1911, nº109-1912.
-Francisco Antón, "Un gran monumento isabelino. El colegio de San Gregorio en Valladolid, y la Conquista de Granada", Publicaciones del Instituto Tello Téllez de Meneses, nº.6, Palencia 1951.
-Mª Estrella Cela Esteban, "Elementos simbólicos en el arte castellano de los Reyes Católicos (el poder real y el patronato regio)", Madrid 2002.
-Fr. Gonzalo de Arriaga, "Historia del Colegio de San Gregorio de Valladolid", Valladolid 1928
-Clementina Julia Ara Gil, “Escultura gótica en Valladolid y su provincia”, Valladolid 1977.
-Roger Bartra, "El salvaje artificial", Barcelona 1997.
-Javier Castán Lanaspa, “Arquitectura gótica religiosa en Valladolid y su provincia (siglos XIII-XVI)”, Valladolid 1998.
-José Ignacio Hernández Redondo, "Aportaciones al estudio del legado artístico de Fray Alonso de Burgos", en "Imágenes y Promotores en el arte medieval", Bellaterra 2001.
-Manuel Mª de Hoyos, “Historia del colegio de San Gregorio de Valladolid”, [edita la crónica de Gonzalo de Arriaga, 1634], 1928.
-María Lozano de Vilatela, "Simbolismo de la portada de san Gregorio de Valladolid", Traza y Baza, nº.4, 1972.
-Juan de Mandavila (Mandeville), "Libro de las maravillas del mundo", ed. Estela Pérez Bosch, R. Lemir, 2001.
-Felipe Pereda, “La morada del salvaje. La fachada selvática del colegio de San Gregorio y sus contextos”, en “Los últimos arquitectos del Gótico”, Madrid 2010.

NOTAS.
-Este es un "post" que tenía que haber publicado en septiembre de 2011, dado que en principio se trataba de una serie sobre la decoración marginal de la portada del Colegio de san Gregorio. Traspapelado -mejor sería decir perdido en las profundidades de un disco duro portatil-, recupero su borrador más de dos años después y ante mi incapacidad de escribirle hago públicas las notas y fotos que preparé al respecto con la idea de irle completando con el tiempo si algo o alguien me ayuda a hacerlo. Tengo que reconocer que no conozco con certeza el sentido y la razón del programa iconográfico no ya de la portada sino tan siquiera de las ménsulas.
-La interpretación que me pareció más atractiva era relacionar el contenido de las ménsulas con la función del edificio: el estudio y los saberes; pero la idea tampoco me llevó muy lejos.


2 comentarios:

  1. Que maravilla de pórtico. Cuando lo ví hace años, me impresionó.

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  2. Comparto tu opinión.
    Un cordial saludo.

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