viernes, 27 de diciembre de 2013

SILLERÍAS DE CORO (VIII)

La Sillería Baja del coro de la Catedral de Toledo.
Tableros de los respaldos (II).


Los relieves de los dorsales de la sillería baja de la catedral de Toledo no constituyen una crónica detallada de las campañas de la guerra de Granada sino, en palabras de Felipe Pereda, "la selección de unos pocos modelos o arquetipos que alternan con algunas contadas escenas de carácter bélico, las cuales, ..., si reproducen detalles históricos". Es el caso del relieve del primer estalo del lado de la Epístola -nada más entrar en el coro a mano izquierda-, que corresponde al asalto y conquista de Alhama el 28 de febrero de 1482; según las crónicas fue quizás el primer hecho notable de la guerra de Granada. En el tablero se refleja cómo el ejército cristiano ataca con vehemencia la ciudad; la representación muestra un conjunto de acciones y medios de ataque y defensa variados. En uno de los torreones que defienden la puerta de entrada una inscripción indica el nombre de la ciudad: "alhama"; la plaza era clave para las comunicaciones entre Granada y Málaga.
Otro de los relieves que representa escenas reales de la contienda es uno de los tableros del rincón del lado de la Epístola, de difícil visión, en el que se escenifica la batalla de Lucena, la muerte de Alitar y la prisión de Muhammad XI -Boabdil-, que tuvo lugar en abril de 1483. A este último los reyes le reconocerían como emir de Granada contra su padre Abu'l-Hasan generalizando así la guerra intestina en Granada, donde el emir viejo sería sustituido por su hermano "El Zagal". En el relieve figura un combate a la vista de una ciudad sobre cuyas murallas aparece su nombre "Xornas" (por "Xezna"); en palabras de Mata Carriazo "un grupo de moros huye perseguido por los cristianos, que los acosan".
 
Hasta el estudio de Mata Carriazo los relieves fueron bastante mal conocidos por los historiadores de arte; quizás el trabajo más interesante fue el que publicó Manuel de Assas en 1848 con doce dibujos no siempre muy fieles -adjunto miniatura del de la rendición de Alora- acompañados de una breve noticia histórica discutible para Carriazo pero con interesantes datos anecdóticos. Dice p.e. en el texto que acompaña al grabado de la "Entrega de Alora": "... Isabel la Católica convocaba y reunía en Córdoba á sus caballeros, capitanes, gentes de armas, mil peones, ballesteros y espingarderos; hacía traer muchos carros, madera, hierro, piedras y canteros para labrarlas, y todo lo necesario para preparar las "lombardas" y otros "tiros de pólvora" de su artillería, con arreglo á las disposiciones de maestros traídos de Francia y de Alemania; tomaba alquiladas muchas bestias y carretas para transportar las cosas precisas para los combatientes... y creyendo la Reina que su augusto esposo emplearía aún largo tiempo en celebrar las Córtes de Aragón, encargó la capitanía general de su hueste al Cardenal de España [don Pedro González de Mendoza]...".  
La rendición y entrega de Alora -asegura Valera que se tomó el 17 de junio de 1484-, es un suceso que narran muchos de los cronistas. De su cerco cuenta Pulgar: "... El rey, puesto su real, mandó asentar la artillería e que tirasen a ciertas partes del muro y de las torres... Asentadas las lombardas grandes, comenzaron a tirar e derribaron dos torres e una gran parte del muro. E como aquella parte del muro fue caída, los moros trabajaron para facer otro muro de tapia por dentro para se defender: pero los ribadoquines [antigua pieza de artillería] e otros tiros de pólvora tiraban tantas veces a aquella parte do el muro había caido, que los moros no tenían lugar de facer ninguna defensa dentro ...". En el relieve de la sillería se muestra al alcaide, una rodilla en tierra, presentando las llaves de la plaza a don Fernando que a caballo extiende la mano en ademán de tomarlas.
La mayor parte de los dorsales ofrecen la progresiva caída de las plazas, el triunfo de los Monarcas y su actitud clemente con los vencidos; es decir presentan una imagen ejemplar de la historia. Así, en la parte derecha del relieve en que se representa el "Asalto y entrega de Ronda" -el episodio más importante de la campaña de 1485-, se muestra al alguazil de la ciudad, Alhaquin, que besa la mano del rey Fernando montado a caballo; con el "besamanos", característico del vasallaje feudal, se producía el acuerdo entre vencedor y vencido quedando éste sometido a la soberanía del anterior.
En la parte izquierda del relieve se escenifica "uno de los asaltos que hubieron de darse en aquel memorable asedio. Los cristianos están, unos escalando el muro ya hendido, mientras que otros los protegen, ofendiendo con sus armas á los moros que sobre los adarves tratan de repelerlos ya peleando con arma blanca, ya lanzando enormes piedras. Debajo de la escala se ve pelear cuerpo á cuerpo un cristiano con un moro á quien tiene bajo de sí y á quien amenaza con el brazo derecho, que por faltar en la escultura aparece roto en nuestro dibujo"; son palabras de Manuel de Assas.
Uno de los pocos relieves en que la rendición de la plaza se realiza ante la reina Isabel es el que presenta el cerco y rendición de Moclín (junio de 1486). De las puertas de la ciudad salen tres moros que se dirigen hacia la reina que encabeza un grupo en el que destaca la infanta Juana y el alférez que sostiene la bandera real. Otro grupo de jinetes figura encabezado por el cardenal Mendoza. Cuenta Carriazo que "al rey no se le representa porque, mientras la reina se aposentaba en Moclín, él había ido con la mayor parte de la caballería a talar la vega de Granada".
En opinión de Mata Carriazo suceso capital de la guerra de Granada fue el asedio de Vélez-Málaga. El rey Fernando hizo su entrada en la plaza el jueves 3 de mayo de 1487, y la ceremonia de toma de posesión de la ciudad -tema principal de todos los relieves-, la cuenta así Varela: "el provisor de Villafranca fizo toldar una calle de ramos verdes y espadañas, de la nueva iglesia fasta un tiro de piedra fuera de la çibdad, que sería todo cerca de un tiro de ballesta. E quando el rey quiso entrar en la çibdad con todos los grandes que con el venían, fue recibido con solemne procesión de los perlados e religiosos e clérigos que allí estavan, cantando todos "Te Deum laudamus". Y en llegando el rey a la puerta de la çibdad, el provisor de Villafranca le entregó las llaves e le fizo la siguiente habla ...". En el relieve se muestra al rey seguido del cardenal Mendoza que recibe a tres jefes moros que le hablan con aire sumiso; es este gesto iconográfico, junto con los otros dos ya vistos de entrega de las llaves y besamanos, el esquema que se repite a lo largo de la mayor parte de los tableros haciendo patente la nueva realidad jurídica de los mudéjares.
Todos los historiadores del reinado de los Reyes Católicos narran el episodio del atentado contra los reyes en Málaga en junio de 1487 por un moro llamado Abrahen Algerbí: "Este moro" -cuenta Diego de Valera en su Crónica-, "salió con intençión de matar al rey e la reyna si pudiera, queriendo morir por levantar el çerco de aquella çibdad; el qual creyó que muriendo el rey e la reyna de neçessidad se levantaría ... E porque el rey dormía al tiempo que el moro llegó, ...metiéronlo a la tienda de la marquesa de Moya, que posava ende cerca. ... Y el moro no sabía ladino[castellano antiguo], e como vido ... [a] la marquesa e a don Alvaro asentado hablando con ella, pensó que fuesen el rey e la reyna. E preguntó al tornadizo que le avía trahido si eran ellos, e por burlar dixo que sí. E como esto oyó el moro puso mano a la espada e tiró una estocada a la marquesa, ... E luego dió a don Alvaro una gran cuchillada en la cabeça, ... E a las bozes que dieron entraron algunos de la marquesa e mataron al moro. ... y el rey salió enbuelto en una colcha, como estava durmiendo la siesta, e maravillóse mucho de tal caso. E mandó poner al moro en el trabuco ["máquina de guerra que se usaba antes de la invención de la pólvora, para batir las murallas, torres, etc., disparando contra ellas piedras muy gruesas", RAE 22ª] y echáronlo en la çibdad...". El relieve de la silla 17, justo la anterior a la que muestra la rendición de Málaga ilustra el episodio del atentado contra los Reyes .
Manuel Assas en 1848, esta vez con bastante fidelidad, reproducía en su "Album artístico de Toledo" el tablero del atentado.
En el relieve que representa la rendición de Málaga el paisaje terrestre ha sido sustituido por unas ondas rizadas que representan el mar. El rey Fernando, acompañado por el cardenal Mendoza -el promotor de la sillería de coro de la catedral de Toledo-, y otros caballeros, cabalgan hacia las puertas de la ciudad de Málaga por donde aparecen tres moros ancianos y dos trompeteros prestos a rendir las llaves de la ciudad; Diego Valera escribió en aquellos años: "salieron de la çibdad el alguacil Zegri y el Dordux y Abenamar, que eran los hombres más principales, e fuéronse al comendador mayor de León, ..., el qual, ...,los llevó al rey". El cerco de Málaga duró desde el 7 de mayo hasta el 18 de agosto de 1487; después de muchas incidencias -"las cosas del cerco de Málaga", escribe Bernáldez, "no hay quien contarlas todas pueda"-, llegó la rendición.
Se ha conservado la cédula de la capitulación final de Málaga. Los moros, chicos y grandes, podían rescatarse pagando por cabeza 30 doblas de oro de 22 quilates o "zahenes" [valorada cada una de ellas en 445 maravedis]; los moros rescatados no podían quedarse en tierras de Granada, conquistadas o por conquistar, y debían pasar a África, en barcos proporcionados por los reyes, o bien quedar en tierra de cristianos. "Nunca pude saber", cuenta Bernáldez, "cuantas ánimas fueron las del rescate, empero la ciudad era de más de 3.000 vecinos ... yo creo que pasaban de 11.000 ánimas ...".  Manuel de Assas en su "Álbum artístico de Toledo" atribuye  erróneamente a esta relieve de la rendición de Málaga la representación de la Entrega de Beles (Vélez Málaga).
En 1488 los reyes encargaron al marqués de Cádiz y a otros caballeros fueran con sus gentes de guerra a cercar la ciudad de Vera. Puestos en contacto con el alcaide y con los moros notables del lugar obtuvieron su rendición sin pelea. En el relieve don Fernando montado a caballo escucha al alcaide moro arrodillado ante él al tiempo que señala a un caballero situado a su derecha (probablemente el marqués de Cádiz.
En 1489 tuvo lugar la campaña más dura y costosa de la guerra de Granada. Los partidarios del Zagal resistieron seis meses en Baza y sólo se entregaron ante la perseverancia de los sitiadores, ante la intimidación del uso de la artillería y en palabras de Mata Carriazo cuando inesperadamente el Zagal se rindió "tal vez deseando para sí las ventajas que esperaban conseguir los traidores de su corte"; añade el historiador que "si algunos moros salían de la ciudad sitiada y vendían sus informes, también se metían en ella algunos malos cristianos, desesperados de las penalidades del cerco, disidentes o aventureros, que a su vez rendían informes de la situación del real". En el relieve en primer término, ante la tienda real, una bombarda y unos proyectiles; en el lado izquierdo tres moros ancianos salen de la ciudad a rendir la plaza al rey Fernando  que monta a caballo a la brida [estribos largos]cubierto por armadura y manto.
Al mismo tiempo que se firman las capitulaciones para la entrega de Baza, se hacen las de Guadix, Almería y otras plazas que obedecían al Zagal. Las de Almería fueron quizás las más generosas; sus habitantes entraron bajo el amparo real y se les respetaron sus bienes personales, su ley religiosa, ..., llegando a respetárseles incluso lo que tomaron en cabalgadas por tierras de cristianos. En el relieve se representa la entrada de don Fernando en la ciudad; el Zagal, seguido de otros dos moros, se dirige al rey. En la parte inferior izquierda del dorsal unas ondas de mar y unos barcos confirman es una plaza marinera; sobre una de las torres la inscripción "almaria" ratifica se trata de Almería.
En la sillería toledana existen otros dos tableros que se refieren también a Almería. Señala Carriazo que "la gloria militar suele costar muy cara, y ... los gastos de esta campaña ... fueron innumerables" (así, p.e., a los trompetas Juan de Ávila y Juan de Alcántara, a su regreso de las tierras de Almería se les abonaron sus quitaciones anuales que suponían 15.000 maravedís cada; como referencia una candela de cera blanca de una libra costaba 40 maravedís). En el relieve se muestran las murallas de una fuerte ciudad donde destaca un edificio de gran cúpula que podría ser la mezquita mayor y que para el viajero Jerónimo Münzer era uno de los templos más hermosos del reino de Granada; un jefe musulmán, quizás el Zagal, se inclina para besar el pie del rey don Fernando situado delante de la reina y de la infanta Isabel que habla con un caballero.
Dos relieves que se alejan de la estructura general son los que representan el cerco de Granada. En uno de ellos en primer plano se muestra un campamento cristiano en el que aparecen una serie de tiendas de campaña. La escena se corresponde con el Real de la Vega; según escribía el bachiller Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios "... el rey e la reyna e el príncipe e infantas e damas e señoras tenían sus tiendas e possadas en lo más fuerte e seguro de real...". Figuran en el relieve seis tiendas circulares de cubierta cónica -a la puerta de una de las cuales una dama vestida con falda verdugada charla animadamente con un soldado-, dos de planta rectangular y cubierta a cuatro aguas -la que se adorna con dos escudos en su cubierta podría ser de las que el cronista Fernando del Pulgar contaba "... para curar los feridos e dolientes la reina embiaba siempre a los reales seis tiendas grandes e las camas e ropas necesarias para los feridos y enfermos ..., y estas tiendas con todo este aparejo se llamava en los reales el Hospital de la reyna"-, y una construcción de la que sobresale una especie de columna o torre y que según García Pulido y Orihuela podría representar la torre vigía utilizada por los Reyes Católicos en su parte inferior como torre de mando.
En el mismo relieve, a la derecha, aislado del campamento por un foso figura un recinto amurallado: es el Real de Santa Fe; comenzó a construirse una vez que el Real de la Vega estuvo fortificado y que disponía de una cierta estructura. Como a los Reyes Católicos -según cuenta el anónimo continuador de la crónica de Pulgar-, "... parescióles cosa muy dificultosa é casi imposible la permanencia del Real, é por este respecto, ..., mandaron hacer una villa de muy buena cerca é muy buenas cavas, e con muy buenos baluartes ..."; de esta forma, si la duración del cerco se prolongaba y por la llegada del invierno hubiera que levantar el Real de la Vega, las tropas podrían permanecer en Santa Fe y seguir hostilizando a la ciudad de Granada. Y Alonso de Santa Cruz en su "Crónica de los Reyes Católicos" cuenta que "... de día y de noche, hicieron los muros y torres y cavas y puertas, y otras cosas necesarias: todo dentro de ochenta días. Y así mesmo la población de casas. En el interior del recinto se distinguen una calle longitudinal que arranca de la puerta de entrada de la fortaleza y dos transversales ; en el centro se identifica la iglesia con una espadaña de una sola campana, probablemente la iglesia provisional que se construyó mientras se levantaba la ciudad.
Un puente levadizo con su barbacana donde vigila un soldado separa el recinto amurallado de Santa Fe del campamento del Real de la Vega. En la parte superior izquierda del relieve, sobre un cerro, se ve una ciudad amurallada con un castillo en lo alto: es Granada; tres pequeñas torres semiderruidas en un pequeño montículo podrían aludir al ruinoso Palacio de los Alijares. El tablero en opinión de Carriazo representa el cerco a Málaga con la salida que hicieron los moros al campamento en mayo de 1487; actualmente, sin embargo, se considera que en el dorsal se reproduce -como aquí se ha asumido-, el Real de la Vega y el Real de Santa Fe con la ciudad de Granada al fondo.
Si el relieve anterior está situado en el lado izquierdo de las escalerillas que ascienden a la silla del arzobispo el último tablero del ciclo aparece colocado en el lado derecho de las mismas. Dos tercios del relieve están ocupados por una vista de la ciudad, en la que se distinguen  tres áreas: la Medina atravesada por el río Darro [elipse roja], el barrio extramuros del Albaizín [pentágono verde] y la ciudadela de la Alhambra [rectángulo azúl].
En el otro tercio del tablero se sitúa la escena de la rendición: Boabdil, extiende al rey don Fernando la llave de su reino. A don Fernando equipado con armadura se le representa montado en un caballo enjaezado -con la mano derecha sujeta las riendas y con la izquierda empuña el cetro-, mientras Boabdil -vestido con ropas orientales-, apoya su rodilla en tierra. Escribía Pulgar, o su anónimo continuador: "El rey e la reyna, a dos días de enero, partieron del real con toda la hueste, la vía de Granada. La reyna y el príncipe e la infanta doña Juana se pusieron en un cerro cerca de Granada, y el rey con la gente junto de la cibdad, ..., adonde salió el rey moro, e le entregó las llaves,...". La escena del dorsal de la sillería de Toledo es una representación simbólica pues según Cifuentes los Reyes y un conjunto de caballeros "ricamente ataviados con muchas marlotas y aljubas de brocado y seda" (vestiduras moriscas) recibieron a las puertas de Granada a Boabdil quien, según Medina de Mendoza, hizo amago de descender de su cabalgadura "sacó un pie del estribo, y con la una mano se quitó el sombrero, y la otra puso en el arçón como estaba concertado;..."; es decir, la escena del relieve lo que realmente muestra es la conversión de los árabes en vasallos del rey de Castilla y el reconocimiento de su soberanía.
El 25 de noviembre de 1491 se firmaron las capitulaciones para Granada, y el 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos entraron en posesión de la ciudad. Según Ladero Quesada "hubo amnistía, liberación gratuita de cautivos, emigración subvencionada a África para muchos miles de granadinos que lo desearon, respeto a la propiedad, a la vivienda y a la libertad de trabajo, a la fe religiosa y a su práctica, al ordenamiento jurídico y administrativo interno de los musulmanes. Boabdil recibió un amplio señorío hereditario en la Alpujarra, que abandonó en octubre de 1493, cuando marchó a Fez, y 30.000 doblas de oro, que equivalían a las rentas de Granada y su entorno durante un año al menos, ...".
La sustitución posterior de las capitulaciones por una alternativa de integración religiosa o por una exclusión forzosa de los musulmanes es ya posterior al ciclo histórico de los relieves de la sillería baja del coro de la catedral de Toledo.
BIBLIOGRAFÍA.
-Hector Luis Arena, "Las sillerías de coro del maestro Rodrigo Alemán", BSAA t. XXXII, Valladolid 1966.
-Manuel de Assas, "Album artístico de Toledo", Madrid 1848.
-Luis José García Pulido y Antonio Orihuela Uzal, "La imagen de Santa Fe (Granada) en la sillería del coro bajo de la catedral de Toledo", A.E.A. LXXVII, Madrid 2004.
-Dorothee Heim, "Rodrigo Alemán und die Toledaner Skulptur um 1500", Kiel 2006.
-Dorothee Heim, "Instrumentos de propaganda política borgoñona al servicio de los Reyes Católicos: los relieves de la guerra de Granada en la sillería de la catedral de Toledo", en "El intercambio artístico entre los reinos hispanos y las cortes europeas en la Baja Edad Media", León 2009.
-Dorothy y Henry Kraus, "Las sillerías góticas españolas", Madrid 1984.
-Miguel Ángel Ladero Quesada, "La conquista de Granada", en cat. exp. "Ysabel. La Reina Católica. Una mirada desde la Catedral Primada", Toledo 2005.
-Juan de Mata Carriazo, "Los relieves de la guerra de Granada en el coro de Toledo" [A.E.A. 1927], ed.  "En la frontera de Granada", Sevilla 1971.
-Juan de Mata Carriazo, "Historia de la guerra de Granada", en "Historia de España" fundada por R. Menéndez Pidal t. XVII, Espasa-Calpe Madrid 1983.
-Louis Maeterlinck, "Les stalles de la cathédrale de Tolède: La conquète de Grenade, par Rodrigo Alemán", Paris 1910.
-Isabel Mateo Gómez, "Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro", Madrid 1979.
-Jerónimo Münzer, "Itinerarium sive peregrinatio per Hispaniam", ed. José García Mercadal, "Viajes de extranjeros por España y Portugal", t.1, Salamanca 1999.
-Felipe Pereda, "El "antiguo oficio de la caballería": La representación de la majestad ecuestre en la sillería baja de Toledo", en cat. exp. "Ysabel. La Reina Católica. Una mirada desde la Catedral Primada", Toledo 2005.
-Felipe Pereda, ""Ad vivum?": o como narrar en imágenes la historia de la Guerra de Granada" [versión con "añadidos" de la presentada en el 14ª CEHA de Málaga], en "Reales Sitios" nº. 154, Madrid 2002.
NOTAS.
-Los textos que acompañan esta colección de fotografías de los relieves sobre la guerra de Granada situados en las sillas bajas del coro de la catedral de Toledo no pretenden ser sino unos "pies de foto". El lector interesado por el tema deberá dirigirse a textos más completos; mi recomendación es la "Historia de la guerra de Granada" de Juan de Mata Carriazo, que forma parte (la tercera) del tomo XVII de la "Historia de España"  en la colección fundada por Ramón Menéndez Pidal (ed. Espasa-Calpe). Además para no alargar más el número de "posts" no se han incluido fotografías de los 54 tableros sino tan sólo de algunos elegidos arbitrariamente.
-Las cuatro crónicas contemporáneas con la guerra de Granada -empleadas, entre otra documentación, por Mata de Carriazo-, son las de Fernando del Pulgar, "Crónica de los Reyes Católicos", Mosén Diego de Valera , "Crónica de los Reyes Católicos", Alonso de Palencia, "Annales belli Granatensis" ("Guerra de Granada" en versión española de Paz y Meliá) y Andrés Bernáldez, "Historia de los Reyes Católicos".
-El desarrollo de la conquista de una plaza en más de un relieve de la sillería probablemente se debiese a que el número de asientos necesarios para los canónigos era superior al numero de ciudades o villas en la guerra con una cierta importancia histórica; Rodrigo Alemán tuvo que recurrir al "relleno"  mediante esta argucia o con el empleo de escenas sin ninguna inscripción.
-Los cincuenta asientos de la sillería baja del coro estaban destinados a los canónigos extravagantes, a los capellanes de coro y de Haro y a los prebendados achacosos; los cantores profesionales se sentaban frente a los facistoles.

(cont.)


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