lunes, 28 de abril de 2014

SILLERÍAS DE CORO (VII)

De la sillería de coro de la catedral de Ciudad Rodrigo.
"Drôleries", Frisos y Misericordias.
"Drôleries" (II).

Algunas de las representaciones en los márgenes de los manuscritos iluminados medievales se refieren a actividades  que la tradición religiosa desaprobaba como la caza, la guerra o los juegos, pero que figuraban entre los pasatiempos favoritos de los que encargaban los manuscritos; claro está que la oposición de la Iglesia a estas prácticas fue cada vez más teórica y tolerante. La representación de un mundo pecaminoso se convertía forzosamente en la del mundo profano, adquiriendo así una legitimidad al figurar en los libros religiosos o en las sillerías de coro. La naturaleza, humana y animal, tomaba su lugar en los márgenes en un momento en que la tendencia teológica dominante le concedía una singular importancia reconociendo una finalidad al mundo profano.
La influencia del arte antiguo fue constante durante toda la Edad Media bajo modalidades muy distintas.  Uno de los principales motivos recurrentes legados a la Edad Media por la Antigüedad fue el del hombre desnudo. En la iconografía bíblica, su aparición está determinada por un puñado de temas, como la creación y caída de Adán y Eva, la resurrección de los muertos o el bautismo de Cristo, y su frecuencia está bastante limitada. En la época de la reforma gregoriana, jugó un papel importante en el decorado secundario de las iglesias, en particular sobre los capiteles y los modillones, caricaturizado brutalmente para expresar el escrúpulo por la carne. Se trata de personajes de los dos sexos exhibiendo sus órganos genitales.
A la inversa, el hombre desnudo es primero exótico y ligado a la naturaleza salvaje, pero se difunde, así mismo, en contextos en que se podía esperar verle vestido: a veces tocando la trompeta u otros instrumentos o participando en juegos deportivos, p.e. Ninguna intención especial, cómica por ejemplo, es detectable y uno se puede preguntar si la sustitución de la desnudez al vestido no traduce sencillamente la imitación de la Antigüedad.
En el arte románico existe una oposición muy marcada entre dos representaciones de los combates: el combate con armas iguales y el combate con armas desiguales. El combate con armas iguales aparece casi siempre tomado por el sentido malo, porque representa a la guerra, al torneo o al combate judicial, a los que la Iglesia desaprueba. Inversamente, el combate con armas desiguales puede representar la cruzada o las luchas espirituales y es tomado en el buen sentido; se trate de san Miguel y el dragón o de las Virtudes derrotando a los Vicios, la superioridad del bien sobre el mal se expresaba por la superioridad del armamento. Inversamente, parece difícil encontrar a un hombre desnudo tratando con un monstruo que no sea un pecador torturado y el duelo haga normalmente alusión a la discordia. En la sillería de Ciudad Rodrigo se representa la lucha de un guerrero moro contra uno cristiano; no hay que olvidar que la toma de Granada había tenido lugar pocos años antes y que su recuerdo en la sillería de coro de Toledo había sido realizada por el taller de Rodrigo Alemán.
El combate desigual entre David y Goliat parece haber sido una fuente inagotable de chistes en el siglo XIII. Para algunos estudiosos, siguiendo la literatura de las "fabliaux " francesas, Goliat se convierte bajo la ortografía de "Golias" en una designación del sexo femenino, lo que permite asimilar la conquista de una mujer con un combate contra un monstruo terrible. El combate contra el caracol  -interpretado por Lilian Randall como una alusión a la cobardía de los Lombardos-, implica un significado sexual que destaca bastante bien, p. e., en los finales de las líneas del salterio-horas de Jean de Neuville donde alterna con el combate contra el conejo, o con la justa entre un hombre y una mujer o con el tiro al trasero de una persona a punto de defecar; otro ejemplo puede ser el manuscrito del "Libro de horas" inglés Harley 6563, donde un caballero arrodillado ante un caracol deja caer la espada y el escudo, mientras que en la página siguiente le encontramos de rodillas ante una mujer armada con la espada y el escudo. Estos y otros ejemplos vienen a confirmar la interpretación de estos combates como parodias obscenas del de David contra Goliat.
Entre los temas con figuras antropomorfas de mayor aparición en los tableros quizás el más amplio sea el que podría denominarse como de escenas de la vida diaria sin ningún aparente matiz moralizador pero que suponen pequeños retratos de la vida de entonces. Son imágenes muy variables en las que se representan desde figuras como la de un hombre buscando entre la maleza
a la de un hombre sentado observando una vasija que sujeta en una de sus manos y que para el dr. López_Ríos, por "el pelo y larga barba" y "su gorrete cónico" podría ser "un médico judío, quizás portando un enema" , y que también se ha considerado pudiese representar a un médico inspeccionando la orina pues como escribía Antonio Torquemada en 1553 en los "Coloquios Satíricos "...cosa es de notar, y aún de burlar, ver a los médicos ponerse en los portales de sus casas, esperando por las mañanas, que les trayan las orinas de los lugares comarcanos donde viven ..., y assi las están mirando: como si tuviesen para conocerse las enfermedades por ellas, ... para que se les den dineros por ello".
Si bien Gómez Moreno considera que una de las escenas de los dorsales puede representar a dos hombres "disputándose un jarro" otros estudiosos consideran que realmente lo que quiso mostrar el tallista fue la actividad en un taller de alfarería pues Rodrigo Alemán gustaba de representar en sus obras oficios y actividades artísticas.
En una época en que agricultura y ganadería suponían un peso muy importante en la ocupación de los hombres no podía faltar en la decoración de la sillería alguna alusión bien a ganaderos o labradores solos o bien acompañados por algún animal doméstico. Así, en uno de los tableros se ha representado a un hombre que agarra del rabo a un cerdo para que no se escape o preparado para apuntillarle,
a un hombre persiguiendo a un animal (podría ser su perro),
a dos hombres caminando con un palo o rama en la mano,
o a un hombre bebiendo de lo que parece una calabaza o una bota; son escenas costumbristas de cualquier época, tan sólo identificable por la ropa, sin probablemente contenido moralizador alguno. [Llama la atención que en las últimas imagenes cuerpo y ropas de los hombres han sido punzonados con símbolos tales como una flor de lis, círculos o marcas similares).
Un caso algo diferente puede ser el de la representación de un hombre bien vestido, sentado y que come de un racimo de uvas; en opinión de Dorothée Heim por su ropa podría ser judío y quizás el entallador ha querido hacer referencia a la gula.
La representación de un joven que aparece recostado agarrándose a una pierna podría pertenecer a la iconografía habitual de las sillerías tardogóticas que presentaban un fin moralizador y ser una alusión a la indolencia o a la vanidad.
Y en opinión de Dorothée Heim "el hombre contemplándose en un espejo que se distingue en uno de los relieves es una alusión a la soberbia".
Este tipo de personajes estilizados situados entre motivos vegetales procede probablemente de las numerosas estampas grabadas que con esta ornamentación produjo el arte gráfico de la época. Según Hector Arenas conviene referirse a la obra del padre de Israhel van Meckenem, orfebre y grabador, también conocido como Maestro de la Pasión de Berlín; fue autor de una serie de estampas de contenido ornamental, con elementos vegetales entre los cuales se distinguen pequeñas figuras "grotescas" que aparecen cazando, luchando, disparando arcos o tocando instrumentos, en poses cómicas como en los relieves de Ciudad Rodrigo. Aunque personalmente creo que la mayor influencia en la esctructura y en los motivos que decoran los paneles de las sillas de coro de Ciudad Rodrigo fueron los grabados que figuraban en los primeros Libros de Horas impresos.
Una de las imágenes de los paneles de las sillas altas representa a un joven con la espada en la mano izquierda; la causa de su inclusión es acaso tan sólo de tipo ornamental.
El joven de la talla recuerda los personajes de una serie de grabados de Israhel van Meckenem.
Probablemente las fuentes de inspiración de Rodrigo Alemán para los motivos vegetales de los dos tableros de los estalos extremos -sitiales de honor-, de la sillería fueron los modelos que conoció en sus años de aprendizaje que procederían probablemente más de Brabante que de Castilla. Se acostumbra a citar alguno de los grabados con ornamentación vegetal de Martin Schongauer.
En los tableros de los dos sitiales de honor de Ciudad Rodrigo -situados en el extremo oriental en que la sillería se abre al altar-, el hilo conductor del desarrollo de la decoración vegetal es un tallo central que asciende en forma de S y a partir del cual brotan las hojas cuyo desarrollo ocupará toda la superficie. Si bien su estilo es similar a los grabados ornamentales de Schongauer no puede considerarse la decoración de los tableros como su copia.
El diferente estilo decorativo de los dorsales de las dos sillas altas extremas denotan los dos asientos de honor, quizás destinados a personajes de especial relevancia, si bien reproducen la misma estructura general del resto en lo que se refiere a elementos constructivos y tamaño.
BIBLIOGRAFíA:
-Héctor Luis Arena, "Las sillerías de coro del maestro Rodrigo Alemán. Las sillerías del gótico tardío en España", en B.S.E.A.A., 32 Valladolid 1966.
-Jurgis Baltrusaitis, "La Edad Media fantástica", Madrid 1994.
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-Dorothee Heim, "El entallador Rodrigo Alemán. Su origen y su taller", A. E. A., nº. 68, Madrid 1995.
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-Mateo Hernández Vegas, "Ciudad Rodrigo. La catedral y la ciudad", Ciudad Rodrigo 1932 (ed. Valencia 2012).
-Dorothy y Henry Kraus, "Las sillerías góticas españolas", Madrid 1984.
-Fernando López-Ríos Fernández, "Arte y medicina en las misericordias de los coros españoles", Salamanca 1991.
-Isabel Mateo Gómez, "Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro", Madrid 1979.
-Isabel Mateo Gómez, "La batalla de los gigantes de Pollaiuolo en la sillería del coro de Ciudad Rodrigo", B.S.E.A.A., nº. 55, Valladolid 1989.
-Mª Dolores Teijeira Pablos, "La sillería coral de Rodrigo Alemán en la catedral de Ciudad Rodrigo", Salamanca 2006.
-Luis Vasallo Toranzo, "El cabildo de la catedral de Ciudad Rodrigo contra Rodrigo Alemán", A.E.A., nº.72, Madrid 1999.
-Jean Wirth, "Les marges à drôleries des manuscrits gothiques", Genène 2008.


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